Articulos Varios - VALVULA DE ALIVIO

Texto: Humberto Viana
Fotos: Humberto Viana & Eduardo Prat
Diseño Web: Eduardo Prat
¿Qué es un hobby?
Para muchos tener un hobby es practicar un deporte, para otros la música, otros dirán que su hobby es coleccionar estampillas, servilletas de papel o soldaditos de plomo. El principal hobby de quien escribe es el modelismo estático a escala de vehículos civiles: autos y motos.
¿Y esto qué es? ¿Existe en Uruguay? ¿Quiénes lo practican?
El modelismo estático a escala, consiste en el armado o fabricación de maquetas que reflejan en forma lo más fiel posible el objeto, persona o vehículo real. Estas maquetas se hacen en distintas escalas. Las mas comunes son 1/12, 1/18, 1/24, 1/35 y 1/43. Estos valores se interpretan de la siguiente manera: una maqueta armada en escala 1/24 quiere decir que el modelo terminado, así como todos sus componentes son 24 veces mas pequeños que el modelo real. O, dicho de otra manera, el modelo real es 24 veces más grande que la maqueta. Encontramos también otros tipos de modelismo (no estático) más difundidos y con mayor cantidad de practicantes en todas partes del mundo, como es el Slot, generalmente a escala 1/32 o los vehículos radio controlados, donde encontramos una variada gama de vehículos: autos, motos, aviones, helicópteros, lanchas, veleros, tanques, camiones y hasta cohetes.
Pero más conocido aun es el modelismo de trenes eléctricos.
Dentro del modelismo estático, la mayoría de los modelistas en todos los países se han inclinado por temas militares, como tanques de guerra, aviones de combate, barcos o figuras humanas. Nuestro país no es ajeno a esta tendencia, y aquí también encontramos un pequeño grupo de modelistas dedicados ya sea a la construcción de barcos en madera, o al armado de kits de plástico de vehículos militares y aviones de combate.
Estos kits generalmente, vienen en ramales de plástico, donde todos los componentes del modelo están divididos en pequeñas partes. Y debemos cortar, lijar, pegar, unir y pintar cada uno de las piezas para formar el modelo. Existen varias marcas dedicadas a la fabricación de estos kits, algunas de las mas conocidas son Tamiya, Heller, Revell, Monogram, Guze y Aoshima, entre otras.
En mi caso, tengo pasión desde muy pequeño por los fierros, y tuve la fortuna de aprender mucho sobre mecánica de autos y motos. O sea que si iba a armar un modelo a escala, no podía ser otra cosa que un auto o una moto. A pesar de lo muy compenetrado que estoy con este hobby, y de las horas que le dedico actualmente, no hace mucho que comencé con él. Finalizando el año ’97 conocí a la mujer con la que compartiría mis días. A ella le debo en gran parte la pasión por este hobby. Conociendo mi gusto por las motos, uno de los primeros regalos que me hizo fue una moto Harley Davidson, modelo Fat Boy en escala 1/18 ya armada. A partir de allí, decidí conseguir toda la
gama de motitos de esa marca. Por ese entonces, adquiero una hermosa moto (real) BMW del año 51 que decido restaurar mientras la usaba periódicamente. La colección de motos en la escala 1/18 fue tomando rumbo entonces hacia otra marca. Por supuesto que BMW también tenía modelos a la venta en esa escala. Así, la colección fue creciendo y tomando colores cuando amplié el abanico y comencé a adquirir modelos de todas las marcas y estilos. Hoy esta pequeña colección cuenta con 70 modelos diferentes en la misma escala.
Pero cuando apenas tenía 4 o 5 motos, llegó a mis manos un kit de Heller en 1/43 de un Citroën ZX Paris-Dakar. Yo trabajaba en ese momento en el representante de Citroën para Uruguay y este modelo en particular tenía un especial significado para mi. Fue entonces que me pregunté, ¿por qué no intentar armar un vehículo a escala en lugar de comprarlo hecho?
El armado de esta primera maqueta, puso a prueba toda mi paciencia, habilidad manual, imaginación y empeño. Mas allá de que el kit en cuestión no era de los mejores, me di cuenta que no era la escala indicada para comenzar, pero que podría hacer algunos de los modelos de autos y motos que me gustan. Eso sí, en escala 1/24. Mis primeros modelos surgen de lo que podía comprar con mis limitados recursos económicos. Por ese entonces se conseguía algún modelo en supermercados o jugueterías, pero, al igual que hoy en día, su costo era elevado.
Para armarlos, me valía apenas de un par de pinceles, algunos tarritos de pintura que venían con los kits (y que aprovechaba para varias maquetas), una pinza de cejas robada a mi novia, un alicate de uñas, un par de limas de uñas, palillos, mondadientes y poca cosa mas. Por supuesto que el armado de los modelos por ese entonces consistía en hacer estrictamente lo que decía el manual del kit.
En algunos casos sin haber visto ni siquiera en fotos un modelo de verdad para copiar. Fueron varias las frustraciones al comienzo: vivía en un pequeño apartamento y debía usar la única mesa del comedor para armar los kits. Por lo tanto era mas el tiempo en juntar, limpiar y organizar, que el que le dedicaba al armado. Tampoco tenía medios económicos para comprar kits de los buenos. Eso traía aparejado que los kits que compraba tuvieran faltantes, no conservaran bien la escala o sus piezas no encajaran correctamente.
Casi si darme cuenta, descargaba todo el stress a través del hobby, y con el tiempo me di cuenta que éste terminó siendo para mi como la válvula de alivio para el turbo. “Un cable a tierra” como dirían mis amigos.
Ahora le dedico tiempo no sólo para armar, sino también para investigar datos y fotos sobre los modelos, para conseguir kits en otras partes y para adquirir materiales que me permitan detallar al máximo cada modelo. Algunos modelos que al comienzo hubiese armado en un par de días, ahora me llevan varios meses desde la recolección de datos hasta acabado final. Con el tiempo, el aerógrafo, el torno, la lupa con soporte y hasta Internet se volvieron herramientas indispensables para seguir con esta afición.
Ya cuento con una habitación casi exclusivamente para el armado, un escritorio a medida, una cabina de pintura y un compresor para el aerógrafo. La pinza de cejas dejo paso a las pinzas de Bruselas, los alfileres fueron cambiados por brocas de todos los diámetros, los palillos cambiados por soportes de todo
tipo, los pinceles pasaron de ser de pelo de algún animal de dudoso origen, a ser de pelo de marta con los mas variados grosores y formas. Y una cantidad infinita de accesorios que van desde lijas, limas, trinchetas, cutter, punzones, pinzas, hasta instrumental de odontología. Algunos modelos se siguen consiguiendo aquí, pero la mayoría los compro cruzando el charco o en otros países a través de Internet.
Es así que conseguí la maqueta de una de mis mejores motos: Yamaha SR 500, o la de mi primer auto: BMW Isetta 300, o el auto con el que soñaba en la infancia: el Mach 5 de Meteoro. No se cuánto durará este amor por el modelismo, pero hoy no me imagino una sola semana sin dedicarle alguna hora a este hobby.-
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