| Revolución:
las cubiertas del Concorde y la Fórmula Uno |
| por
José Luis Rey |
| La
relación entre los mundos de la aviación y el automovilismo
deportivo ha sido cercana desde hace mucho tiempo. Ya desde la década
de los ´60, cuando se comenzaron a utilizar los alerones en la Formula
Uno, este fluido intercambio no volvió atrás. |
No
solo es la tecnología aerodinámica la que se ha
desarrollado en base a este intercambio, las áreas beneficiadas
incluyen a los sistemas de comunicaciones, el uso de materiales
exóticos o los métodos de fabricación.
Todo ello ha acercado a los mundos de la aviación y el
automovilismo aun más, al punto de extender esta relación
a los programas espaciales.
El director técnico del equipo Prost de GP, Henri Durand,
nos explica: “como nuestro trabajo concierne sobre las leyes
físicas, en ambas disciplinas trabajamos sobre los mismos
datos. La aeronáutica, más precisamente los proyectos
militares, nos han dado la fibra de carbono y ciertas aleaciones
como el Aluminio – Beryllium. Además gracias a la
CFD (Computacional Fluid Dynamics o Dinámica de Fluidos
Computada) hoy se pueden comprender mejor el comportamiento de
los flujos aerodinámicos.
En realidad hay un dialogo muy intenso entre los dos sectores
y la mayoría de nosotros nos hemos beneficiado de las tecnologías
nacidas a niveles de gobierno, ya que los proyectos militares
de estos son los únicos capaces de invertir las grandes
sumas necesarias para este tipo de investigación. Ahora
mismo los técnicos de Formula Uno trabajan en nuevos materiales
que han sido recientemente descubiertos por el programa espacial
norteamericano, los cuales debutaran en un futuro cercano en la
Formula Uno causando una pequeña revolución. |
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A
finales de 2001 se anuncio que el Concorde retomaría los vuelos que
permanecían cancelados desde los conocidos y trágicos hechos
ocurridos en el año 2000. Michelín fue una opción lógica
para el desarrollo de nuevos neumáticos para esta aplicación
y los ingenieros de la máxima categoría siguieron muy de cerca
aquel proceso.
Lo que les entusiasmo a estos ingenieros fue una nueva tecnología
llamada NZG (Near Zero Growth) que podría ser determinante para el
futuro de las cubiertas de F1. |
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El
Concorde que siempre se ha visto como un símbolo de la alta
tecnología dependía ahora de la evolución de
este proceso para volver a volar y Michelín aporto su experiencia
y conocimiento para ello.
Fue entonces que en dieciséis meses la marca francesa creo
y desarrollo el NZG, una nueva cubierta de 1.10 Mts. de altura y 80
Kg. de peso, que fue finalmente la aprobada.
A pesar de que Michelín desea ser discreto al referirse a esta
nueva técnica, el principio en la que se basa es sencillo.
“Gracias al descubrimiento de un nuevo compuesto fibroso, que
es tan flexible como resistente al estiramiento, se ha podido trabajar
mejor sobre las torsiones ejercidas sobre la construcción del
neumático y por ello hemos podido mejorar al diseño
radial, el cual hemos ajustado sensiblemente” explica Jean Couratier,
que es el jefe del departamento de técnicas aeronáuticas
de Michelín. “Finalmente logramos una carcaza de increíble
resistencia a los daños y que además es un 20% más
liviana”. |
Hasta arribar a este
desarrollo la única forma viable de aumentar la resistencia era aumentando
también el espesor. Neumáticos más gruesos equivalen
a que sean más pesados y estas son malas noticias, tanto para el
deporte motor como para la aviación.
Ahora la resistencia la provee la estructura que trabaja con una tensión
que se ha visto reducida drásticamente, haciendo que el diseño
sea más resistente y por tanto menos susceptible a los deterioros
propios del exigente uso, por tanto este será el camino que deberá
seguir la Formula Uno. |
| “El
proyecto del Concorde tomó ocho meses desde el estudio de
los primeros diseños hasta los primeros test de vuelo”
dice Couratier. Este es un tiempo record y es similar en muchos
aspectos al desafió que enfrento el fabricante a su reentrada
al mundo de la Formula Uno donde solo contó con una temporada
de preparación, luego solo un par de días para aprobar
los compuestos, modificarlos para una pista especifica y producir
los moldes necesarios. En ambas instancias la curva de aprendizaje
es amplia ya que los ingenieros del Concorde tenían que adaptarse
a un diseño totalmente nuevo y los hombres de la máxima
categoría del motor tenían que aprender sobre las
capacidades de los neumáticos “slick” de cuatro
bandas, algo nuevo en aquel momento. |
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“Ambos
neumáticos tienen cuatro líneas en su “dibujo”,
pero ello es solo una coincidencia” dice Couratier. “Incluso
bajo lluvia torrencial un avión puede aterrizar con “slicks”.
Las cubiertas del Concorde, en teoría, tienen una función
muy diferente a las usadas en un auto de competición. En principio
lo que ellas tienen que soportar es muy diferente en el Concorde, que
como en todos los aviones encuentra su momento más difícil
en el despegue. Al levantar la nariz hacia el cielo es cuando hay más
riesgo de destrozar al neumático. En un auto de competición
las cubiertas sufren el mayor “estrés” en las largas
curvas de alta velocidad, donde se encuentran fuerzas laterales muy fuertes
con las de empuje hacia el piso que provee la carga aerodinámica,
aunque también en las rectas de alta velocidad, como la de Hockenheim
o Monza sufren bastante por el esfuerzo.
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| El
“grip” lateral no es una prioridad en los aviones ya que cuando
un avión no aterriza completamente en línea con la pista
o cuando las ruedas traseras no tocan tierra a la misma vez, lo que uno
desea es que se pueda corregir la trayectoria. Si hubiese mucha adherencia
el avión podría salirse de la pista, además, en un
avión el neumático solo “funciona” recorriendo
rectas a alta velocidad y en un Formula Uno también, por sobre
todas sus demás funciones, lo hace lateralmente.
Al final el test más importante para el Concorde es la resistencia
a golpes, vibraciones, impactos y cortes. Estas características
si bien son importantes, no son las prioritarias en un Formula Uno donde
se buscan las máximas prestaciones por sobre todas las cosas. |
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Pero
esto no es todo, una cubierta de F1 es inflada a sólo 1.2
bar y la fuerza ejercida sobre su estructura es enorme cuando el
auto rueda a velocidad máxima. Efectivamente el negocia con
70 veces su propio peso cuando se llegan a los 320 Km. /H, además
de soportar una carga aerodinámica de 1500 Kg. Esto es muy
duro para las paredes laterales, incluso en las rectas.
La tecnología ha optimizado el neumático radial del
Concorde lo que significa que las paredes laterales pueden flexionarse
más libremente y así absorber el enorme peso del avión
con facilidad. Las paredes laterales se deforman al aterrizar, distribuyendo
la fuerza con igualdad sobre el suelo limitando a un mínimo
al desgaste y a la posibilidad de estallido de la cubierta.
“El neumático de aviación es duro como una piedra
por causa de la presión de inflado de 16 bar. A pesar de
ello nuestro neumático esta diseñado para soportar
su duro trabajo y a la vez lograr la máxima superficie de
contacto con la pista. Los roles y las características intrínsecas
de cada uno son muy diferentes, pero cualquier avance tecnológico
significativo merece nuestra atención” explica Dupasquier.
El hombre del Concorde, por su parte, es también cauteloso:
“Una de las posibles ventajas del “NZG” para la
Formula Uno podría ser la estabilidad dimensional de la cubierta,
lo que representa un objetivo a perseguir”. |
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El
“NZG” puede llegar a ser bien utilizado en categorías
como la F1, al fin y al cabo ambas carcazas son radiales y bajo máxima
presión de trabajo ambos tienen que enfrentar retos extraordinarios.
Un Formula Uno acelera de 0 a 210 Km. /H. en 5 segundos y a un Concorde
le toma cerca de 40 segundos para alcanzar los 450 Km. /H. necesarios para
su despegue.
Ambas disciplinas requieren la habilidad de frenar muy duramente en distancias
muy cortas y en ambos se trata de mantener el peso al mínimo, como
una de las más importantes prioridades. |
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| Ambos
son inflados con Nitrógeno “El uso de este gas inerte significa
que podemos mantener la misma presión de inflado durante todo el
rango de temperaturas de operación” nos cuenta Pascal Vasselon
que es el manager del programa de F1 de Michelín. “Estas temperaturas
varían de 75º C a 105º C en un Formula Uno y desde -50º
C en vuelo a 100º C durante el aterrizaje del Concorde”. |
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| Como
pueden ver la tecnología sigue avanzando y estos logros que hoy vemos
en sofisticados aparatos como el Concorde o un Prost de Formula Uno, mañana
seguramente los disfrutaremos en nuestros autos de calle. |
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