El Retrovisor - LOS MUSCLE CARS BRASILEÑOS
Texto: Renato Bellote Gomes
Diseño Web: Eduardo Prat
Los coches siempre influían a la gente en todo el mundo, como símbolo de elegancia y arrojo. Y no hay nada mejor que coronar esto de que un coche deportivo, ligero, que traduzca en pulgadas cúbicas las cifras de la cuenta corriente de su propietario.
En Brasil no podía ser diferente, y el país presentaba un mercado necesitado en deportivos nacionales de gran potencia, siendo que los coches más potentes vendidos por acá eran importados de los Estados Unidos. Pero en lo principio de la década de 70, la situación comenzó a cambiar, trayendo novedades, con el lanzamiento, en los primeros años de la década, de dos coches
que revolverán el mercado.
Cuando se habla en motores de ocho cilindros la diversión aumenta y la potencia también. Es por eso que el prójimo párrafo es dedicado a un deportivo que marcó época, y su sigla hasta hoy hace vibrar el suelo por donde pasa: RT, road and track, o, si preferir, puede llámalo simplemente de bólido.
El Dodge Charger R/T fue lanzado en Brasil en el final de 1970, causando impacto en el mercado automotor. Sus líneas deportivas, faros que se ocultaban por detrás de las rejas y colores brillantes agitaron el país. Pero el más envidiado sólo restaba visible, después de retiradas las trabas del capo, mostrando el corazón de la fiera, un V8 de 318 pulgadas cúbicas con mayor compresión, que despejaba 215 caballos de furia en el asfalto, dejando grandes listas negras en el solo por adonde pasaba. El volante de tres rayos y el inmenso torque, o hacían el más potente deportivo del país. El tanque sólo aceitaba gasolina azul, que era rápidamente devorada, así como los kilómetros en la estrada. El modelo sufrió algunas modificaciones en los años siguientes y fue retirado del mercado en 1980, sin el mismo brillo y vivacidad de los primeros años.
En otro extremo tenemos el Maverick GT, respuesta de la Ford para la concurrencia. El modelo fue lanzado por acá en 1974, con líneas que retraían el Mustang, pero con personalidad. El motor V8 de 4,95 litros garantizó fuertes emociones a su conductor, y las listas negras y el odómetro sobre la columna de dirección, pedían una conducción nervosa. El motor de 199 caballos respondía rápidamente a los impulsos en el acelerador. El modelo fue producido hasta 1979, dejando vacío el corazón de los amantes de V8.
Nosotros debemos celebrar los 30 años de los clásicos
brasileños, que vienen siendo valorizados cada vez más en los encuentros de coches antiguos, y ocupan un lugar importante en lo escenario automotor nacional, por la potencia de sus motores o simplemente porque representan los sueños de consumo de una época.
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