El Retrovisor - 2da. Parte de la historia del Ford Mustang y Shelby Mustang

Texto: José Luis Rey
Diseño Web: Eduardo Prat

Primera generación: 1967 y 1968
Continuando con esta serie de notas de “El Retrovisor” de PowerZone dedicadas a las primeras series de este carismático modelo de Ford es que llegamos al desarrollo de los modelos para 1967 y 1968.
Anunciado tempranamente como modelo para 1967, ya que era la primavera boreal de 1966, el Chevrolet Camaro se veía ya como un duro competidor que se apegaba a la exitosa formula del ya probado Mustang. A este juego, en principio dominado en solitario por Ford, se sumarian también el Pontiac Firebird (que no era otra cosa que un clon del Camaro con opciones de motor y cosmética diferentes), así como el Mercury Cougar y el Plymounth Barracuda.
Era seguro que el “Pony Car” de Ford tenia una imagen muy fuerte y popular como para perder su posición de líder de este segmento, pero su puesta al día no podía demorarse.
Esta claro que se busco la continuidad del concepto original, ya
que una gran innovación podía estropear algo que de por si se demostraba como muy bueno. Por ello a simple vista el modelo de 1967 se podía confundir con uno de 1965 o 66. Al observarlo de cerca es que los muchos cambios implementados se vuelven aparentes. El orden del día era el refinamiento, pasando en limpio y eliminando imperfecciones que no pudieron ser evitadas en el presuroso desarrollo de las primeras versiones.
Los modelos para 1967 eran superiores en cada punto, ello a pesar de ganar más peso. Parte de este aumento de peso se debió al aumento de 5 Cm en el largo y 6.5 Cm en el ancho. Medidas estas necesarias para por ejemplo por poder colocar bajo el capo a un V8 de bloque grande y 390 pulgadas cúbicas de cilindrada (6.400 Cm3). Con 320 Hp este 390 “Thunderbird Special” ponía al Mustang en la primera línea de batalla en la lucha por la supremacía en el reino de los “autos musculosos” de Norteamérica. Todo este poder y una carrocería relativamente liviana hacían que este modelo fuese un misil en línea recta, ya que los test de esa época indicaban con facilidad tiempos del orden de los 7.5 seg. para alcanzar 100 Km. /h y 15.5 seg. para cruzar la barrera de los 400 metros a una velocidad de 95 millas por hora. Considerando la tecnología disponible en ese momento en materia de cubiertas, entre otros factores, es que podemos catalogar a estos registros como excelentes.
Extrañamente este enorme motor representaba una opción con un costo de 264 U$S, mientras que el 289 (4.700 Cm3) “High Performance” de 271 Hp era obtenido mediante el desembolso de 434 U$S. Se puede presumir que esta diferencia era debida a que el 289 “Hi Po” era un motor preparado, casi de competición, mientras que el 390 era una planta de fuerza casi en bruto.
Dejando de lado los motores el rediseño evolutivo del Mustang resultaba en una apariencia mucho más coherente y limpia.
Se tomaron nota de las criticas referidas por ejemplo al ajuste de las piezas del frente, por lo que este sector se beneficio de un aspecto mucho más unificado, introduciéndose un rediseñado corral para el caballo salvaje de la careta, semejante al utilizado en el modelo de 1964 ½. Exteriormente otros cambios de importancia fueron referentes al nuevo panel trasero cóncavo, con elementos lumínicos que replicaban esta forma y a las líneas laterales más acentuadas, que finalizaban en tomas de aire simuladas que eran pintadas en el color de la carrocería.
Las duras críticas al tablero “tipo Falcon” también fueron escuchadas y en ese año se introduce un nuevo y deportivo diseño, esta vez totalmente original, con dos grandes instrumentos principales y otros tres más pequeños que se
integraban perfectamente al diseño general. Nuevas normas federales de seguridad entraron en vigencia ese año, por lo que se utilizo un único volante con brazos de mayor profundidad y una columna de dirección más gruesa y acolchada. Los cinturones de seguridad pasaron a ser equipo de serie y el botón destinado a las balizas fue reubicado en la columna de dirección, una gran mejora con respecto a su ubicación original en la guantera.
Como antes se ofrecieron tres estilos de carrocería: el Coupe, también llamado Hard Top, el convertible y el “Fast Back”, que esta vez poseía un techo verdaderamente inclinado.
Dentro de la línea de modelos para 1967 se destaco el GTA o Gran Turismo Automático. Modelo que en cierta manera anunciaba lo que se vendría en materia de ofertas de alta performance ofrecidas ya de serie por los modelos de Ford. El GTA se fabrico solo equipando el motor 390 Thunderbird, la caja C6 automática, el grupo de equipamiento GT y las opciones de decoración interior, con apliques de aluminio pulido en los paneles de puerta y el tablero. Este Mustang GTA fue otro ejemplo de la desbordante fuerza del motor “big block” 390, que era capaz de entregar aceleraciones infartantes.
Desafortunadamente el masivo peso de este motor no ayudaba para nada al chasis a la hora de doblar rápido, e incluso con la opción del “Special Handling Package” no se mejoraba la situación cuando una curva de alta velocidad ponía en apuros al
ocasional “piloto/conductor”. Es un hecho conocido que toda esta fabulosa generación de autos musculosos, como se les apodaba localmente, se apegaba a una escuela de fuerza bruta y algo de ignorancia, ya que el aspecto de misil sobre ruedas con montañas de torque y potencia eran pensadas solo para ser explotadas en líneas rectas. Lamentablemente aquellos que no consideraron este detalle jamás regresaron.
No es que todas las versiones se vieran afectadas por este problema, pero es evidente que los motores más pesados y potentes rompían el ya de por si delicado balance del chasis. A pesar de ello hoy por hoy los ejemplares del GTA 390, y en especial aquellos con interior “de luxe”, son los más buscados y los más soñados por fanáticos y coleccionistas.
Dentro de las anécdotas de producción hay dos especialmente interesantes y dignas de nombrar por sus especiales características. Una recae sobre la pequeña serie de convertibles ordenados por la revista Play Boy, la mayoría de ellos con motor 289 con caja automática (solo dos con motor 390 y caja manual). Estos estaban pintados con el color “Rosado Play Boy” de Ditzlar y su éxito fue tal que varias concesionarias ordenaron unidades pintadas con este color. Otro de los nueve modelos o ediciones especiales comercializados en 1967 fue el “Pacesetter Special”, este era basado en el modelo coupe y poseía una decoración especifica. En 1967 el Mustang no oficio de “Pace Car” en las 500 millas de Indianápolis, pero de todas maneras fue ofrecido este modelo para que coincidiera con el desarrollo de esta competencia.
En tiempos donde se intensificaba la guerra de Viet Nam, la guerra de potencia en los Estados Unidos llegaba a su punto de ebullición. Las distintas marcas colocaban motores cada vez más grandes en sus autos de tamaño intermedio o de la categoría “pony”. Mientras Chrysler se mantenía poco menos que por encima de este juego, ya que sus últimos modelos, como el Road Runner o el Super Bee, disponían de motores de 426 y 440 pulgadas de desplazamiento.
Era también una época de alto brillo para Ford, ya que deportivamente el programa de “Total Performance” atribuido en parte a Lee Iacocca, se encontraba en su cúspide con varios éxitos de importancia en distintas categorías.
Las diferencias entre los modelos de 1967 y 1968 eran muy pocas; además de unas nuevas tazas para las ruedas, tanto de
serie como optativas, se modifico al capo con una toma doble de ventilación de importante tamaño y hay otros detalles mínimos como los nuevos indicadores y luces de posición, obligatorios a partir de ese año en los laterales y de un tamaño que los transformaría en una seña muy evidente para la identificación del modelo. Ford espero la llegada de 1968 con confianza en que el reciente rediseño podía ser suficiente para mantener a los competidores a raya. Los cambios fueron mínimos, pero para contrarrestar al motor 396 del Camaro se equipo al Mustang con un motor aún mayor.
El primer día del mes de abril de 1968 se presento el 428 Cobra Jet, que decía tener un poder de 335 Hp, muy modestamente declarados en función de los altos costos que comenzaban a ser instaurados por las aseguradoras, que ya elevaban al tope sus cotizaciones a los autos de más de 350 Hp. Esta alta potencia era lograda gracias a unas tapas de cilindro de alto flujo, válvulas más grandes y una relación de compresión de 10.5:1. Como es de suponer la economía de combustible no era su fuerte, pero las posibilidades de derrotar a un Camaro SS 396 en un semáforo eran muy altas. Para promover el arribo del nuevo motor 428 CJ se anuncio sobre el modelo Fastback con algunos leves cambios que incluyeron un sistema de toma de aire auxiliar para el motor, totalmente funcional (Ram-Air) y el equipo de norma para el GT.
Para 1968 las opciones de motorización se iniciaron con la unidad base de 6 cilindros y 200 Ci, al que más tarde se sumaria el 250Ci.
Los 289 con carburador de 4 bocas y el 289 código “K” de alta performance y 271 Hp fueron dejados de lado a poco de empezar el año. Estos últimos fueron reemplazados por el nuevo 302 de 4 Bocas, que incluía una versión de alta potencia o “Hi Po”.
A mediados de año se introdujo el 302 de 2 bocas, con el que también se reemplazo al 289 de 2 bocas. Los más deportistas podían inclinarse por el 302 “High Performance” o elegir el nuevo modelo 428 que seria producido muy brevemente, sirviendo de preámbulo al uso de este motor como opción en el modelo Mach 1, versión que aparecería por primera vez al año siguiente.
La fiebre por la búsqueda del mayor rendimiento era tan fuerte en esos años que hasta existían opcionales como el “Drag Pack”, ofrecido en el modelo 428 CJ. Este consistía en un diferencial con relación optativa de 3.91:1 o 4.30:1, especialmente pensados para lograr las máximas aceleraciones posibles e incluía un radiador especial de aceite, ideal para soportar las
condiciones más duras.En 1967 las ventas cayeron un 25% por debajo del registro de 1966 y lejos quedaban esos tiempos de oro cuando el Mustang no tenía rivales comerciales. Un total de 472.121 Mustangs se vendieron ese año, casi a razón de dos Mustangs por cada Camaro. En 1968 el total cayó a 317.404, mientras que las ventas del Camaro se situaron en 235.171. Mientras tanto, el conjunto de modelos integrado por los Mercury Cougar, el Pontiac Firebird, el Plymounth Barracuda y el AMC Javelin vendieron la nada despreciable cifra de 315.000 unidades.
Para pelear su lugar de líder Ford ofreció modelos promocionales como el Sprint, el California Special o el High Country Special, modelos que incluso contaban con elementos encontrados en los GT de Carroll Shelby. Estos paliativos no podían ocultar la urgente necesidad de rediseñar a este modelo para mantenerlo competitivo, de esta manera se comenzaría a preparar a un digno sucesor, capaz de dejar satisfecho a un publico cada vez más exigente.
Para 1968 Henry Ford II contrata a Simón “Bunkie” Knudsen, quien en su momento se encargo de devolver la credibilidad que Pontiac había perdido. Por su parte el ya afamado Lee Iacocca acepto el cargo de vicepresidente corporativo y al equipo del ovalo se sumo el estilista top de GM. Larry Shinoda fue entre cosas responsable del estilo del Corvette e inmediatamente se
puso a trabajar junto a Knudsen en un nuevo, total y radical rediseño del Mustang para 1971.
Para 1969 y a menos de un año de la llegada de Knudsen se modifico profundamente a este modelo con una carrocería nueva que se basaba en la misma distancia de entre ejes. Su estilo enfatizaba el carácter musculoso de sus motores, comenzándose así a escribir una nueva pagina en la historia de este clásico eterno.
Imágenes del Mustang 68



SHELBY MUSTANG GT 1967-1968
Los modelos Shelby para 1967 fueron extensamente modificados gracias a la utilización de unos nuevos paneles de fibra de vidrio que ayudaron a cambiar mucho a la imagen de estos modelos.
La nueva “nariz” de los Shelby Mustang de 1967 era 7.5 Cm más larga que la del modelo de serie y poseía un careta de color negro, donde se borró todo trazo de cromo y se emplazaron dos faros auxiliares. Los primeros ejemplares tenían estas luces auxiliares dispuestas en el centro de la careta, pero por la estricta normativa de algunos estados estas tuvieron que tener respetar una separación mínima, por lo que más tarde se reubicaron a los extremos.
Si ya de por si el GT-350 representaba una desviación radical sobre el de serie, Shelby aumento su apuesta al colocar el V8 428 PI (Police Interceptor) de bloque grande, con el que superaba al motor 390 de serie del Mustang “normal”. Esto resulto en la aparición de dos modelos para 1967, el GT-350 de bloque chico y 289 Ci, que veía reducida su potencia de 306 a 290 Hp para cumplir con nuevas normativas de restricción de ruidos y el nuevo GT500 equipado con este 428 PI. Cuando el Mustang de serie recibió el motor de 390 ci y 320 Hp superó en potencia al GT-350 de Shelby, pero con el GT-500 y 400 Hp reales este modelo volvió a ser el más potente de ese momento.
Es remarcable el hecho que los modelos de 1967 eran más
baratos que los del año anterior, un GT-350 de 1966 tenia un costo de 4.600 U$S contra los 3.995 U$S del mismo modelo de 1967. Comparativamente un Mustang de serie, similarmente equipado, era un 35% más económico de comprar que el modelo base de Shelby. El nuevo GT-500 se vendía a 4.195 U$S, lo que era poco menos que un regalo, al menos al compararlo con otros autos de altas prestaciones de la época.
El motor 428 poseía dos carburadores Holley de cuatro bocas (600 Cfm) y un filtro de aluminio con un diseño especifico y el logo de la serpiente. La designación Cobra y su dibujo característico también adornaron las tapas de válvulas, los laterales, el tablero, los centros de las llantas y hasta los cinturones de seguridad. La suspensión era la más deportiva ofrecida en el modelo de serie, a lo que se le sumo una barra estabilizadora delantera más gruesa, la triangulación sobre el motor y amortiguadores regulables. Las llantas de 15” eran equipadas de serie con unas tazas que simulaban el estilo de las llantas de aluminio, aunque en forma de opción se podía pedir un juego de aleación liviana de la marca Kelsey-Hayes. La potencia declarada de esta versión del 428 era de 355 Hp
(aunque en verdad era de 400 Hp @ 5600 Rpm). El GT-500 de 1967 era un auto de 1406 Kg. de peso y su velocidad final no era muy impresionante ya que no podemos olvidar que estamos a mediados de los años ´60 y había mucho por mejorar en el aspecto aerodinámico. De todas maneras lograba alcanzar los 207 Km. /H; acelerando de de 0 a 100 Km. /H en solo 6.5 segundos y cubriendo el ¼ de milla en 14.75 segundos.
Los Shelby Mustang usaban varias piezas de fibra de vidrio, lo que incluía al capo, los guardabarros delanteros, el panel trasero con su respectivo “spoiler” integral y el sector delantero. Las luces traseras también son diferentes ya que en este caso provienen de su “primo”, el Mercury Cougar. Otro cambio apreciable con facilidad se refirió a la toma lateral de ventilación, que era funcional y que reemplazo a la ventana de plexiglass del modelo de 1966.
Una pequeña y bastante confusa serie de autos fueron motorizados con el brutal 427 “Medium Riser”, que era bastante más radical que el 428. Aunque hay varias historias sobre el origen de esta serie, donde no queda claro que autos se equiparon por Shelby y cuales pudieron ser convertidos más tarde, por lo que esta cifra varia entre las seis y las cincuenta unidades. Estos motores excedían holgadamente los 400 Hp y podían llegar a los 520 por medio del kit de “7000 Rpm”, por lo que solo la caja automática C6 podía soportar su impresionante fuerza. El motor 427 era realmente bestial, pero su mala moderación, su inexistente economía de combustible, así como su alto costo de mantenimiento llevaron a que en ese momento la opción más razonable fuera el 428 Cobra Jet introducido durante 1968. Quien hoy posea un Shelby Mustang 427 tiene uno de los más raros y valiosos ejemplares del modelo.
Imágenes del SHELBY MUSTANG GT 1967


Para 1968 se modifico el frontal con una careta de diseño más amplio y bordes cromados. El capo fue rediseñado, sumando tomas de aire aún más exageradas que las del modelo precedente. El panel trasero encontramos a las luces secuénciales, originales del Thunderbird, como el principal cambio. En 1968 el GT-350 fue “modernizado” con el nuevo V8 de 302Ci que lograba solo 250 Hp; y con su llegada el 289 Ci de 290 Hp quedaba finalmente discontinuado. El motor 302 del GT-350 se vio beneficiado con un kit optativo, con el que por medio de un compresor Paxton se aumentaba la potencia hasta alcanzar los 315-335 Hp. Por una cuestión de costo se vendieron muy pocos con este opcional, ya
que en general el publico americano prefirió los motores más grandes y sin compresor de los GT-500 y GT-500 KR.
El GT-500 equipo el 428 “Police Interceptor” hasta mediados de 1968, cuando seria reemplazado por el 428 Cobra Jet, siguiendo la introducción de este mismo motor en el modelo normal. Con este motor también se modifico la denominación del GT-500, que pasó a ser GT-500 KR por “King of the Road” o sea “Rey de la Carretera”. Este poseía el sistema funcional de toma de aire para el motor, el llamado “Ram-Air” y una serie de emblemas de Cobra Jet colocados en diferentes lugares.
En este caso y por los obvios motivos ya mencionados, la potencia declarada fue aún menor a la del GT500, es así que los 335 Hp eran en realidad unos 400 Hp más rabiosos que nunca.
Este Cobra Jet disponía de tapas de cilindro provenientes del 427 “Low Riser”, con enormes y rectangulares entradas de admisión y un múltiple de dos planos sobre el que se ubicaba un enorme carburador Holley de cuatro bocas. El GT-500KR pesaba 1,451 Kg. y alcanzaba los 210 Km. /h. de velocidad final, pero lo más notable era su poder de aceleración ya que de 0 a 160 Km. /h. marcaba solo 14.04 segundos, lo que aún hoy es sorprendente. Un auto moderno promedio necesita casi este mismo tiempo para llegar a solo 100 Km. /h. Incluso el modelo precedente, el GT-500, batía esta marca en 17.1 Seg. El GT-500 KR era entonces poco menos que un Dragster para las rutas públicas.
Otro interesante modelo de Shelby corresponde al nuevo convertible, ofrecido por primera vez en ese año. En 1966 ya se habían realizado algunas unidades GT-350 con carrocería convertible para ser entregadas como obsequio a varios asociados
de esta empresa, pero en 1968 fue la primera vez que se ofreció para la venta a usuarios particulares. El convertible represento una separación importante del concepto original de “pura competición”. Este se produjo como GT-350, GT-500 y GT-500 KR y en vista de sus performances se le equipo con un grueso arco antivuelcos, ubicado detrás de los asientos delanteros.
En 1967 se vendieron 3225 Shelbys y en 1968 esa cifra creció hasta las 4450 unidades. Este fue el año que núcleo al mayor número de variantes y los GT-500 dominaron la escena a razón de dos a uno contra los GT-350, cifras estas alcanzadas a pesar de que las compañías de seguros ya habían empezado a poner sus ojos sobre ellos.
En 1968 la influencia de Ford sobre los productos de Shelby fue tal que este decidió hacer un arreglo por el cual esta se haría cargo de la producción de estos autos de serie limitada, pudiendo usar su nombre y el logo Cobra pero sin su participación directa. Esto represento el comienzo de una degradación progresiva del espíritu original de estas series que se estaban volviendo cada vez más grandes, más lujosas y más equipadas.
Imágenes del SHELBY MUSTANG GT 1968







Volver