| Modelos
básicos, GT y Shelby GT. Primera entrega de la historia de
la generación 1964 – 1970 del modelo |
| Introducción
El 17 de Abril de 1964 será recordado por
siempre como un día en el que se cambio el rumbo de la historia
del automóvil, ya que en esa fecha se iniciaría el
camino de esta leyenda a la que hoy dedicamos este espacio en “El
Retrovisor” de PowerZone.
La idea de Lee Iacocca vería la luz ese día,
hace ya casi 40 años, cuando el Capitán de aerolínea
Stanley Tucker recibió la primera unidad producida de este
nuevo auto deportivo que se convertiría en uno de los más
mimados dentro y fuera de su país de origen. Desde el primer
modelo en versiones base de 6 u 8 cilindros, pasando por los modificados
por Carroll Shelby y hasta los Mach 1 o Boss 302 / 429, el Mustang
forjo una imagen poderosa y tremendamente personal, lo que ha cosechado
admiradores de estos primeros ejemplares que hoy día rinden
culto a esta generación (en especial hasta 1970). Esto logrado
especialmente gracias a que la increíble industria americana
que produce cada pieza necesaria para mantener estos autos en perfecto
estado, tanto en forma original, como altamente modificados.
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El
“Pony Car” con aura triunfadora
En
base a que Ford necesitaba rejuvenecer su imagen se lanza el
programa de “Total Performance”, ideado por Lee
Iacocca y que con la aprobación de Henry Ford II haría
retornar a la marca a las pistas ovales de la Nascar. Los primeros
efectos de los planes de Iacocca se vieron ya en 1963 donde
se vendieron casi 135.000 Galaxie “Fastback” XL500,
con motores de hasta 427 pulgadas cúbicas de desplazamiento
y una línea de dos puertas muy deportiva.
En ese tiempo y con los grandes Galaxie ganando todas las carreras
de 500 millas de la NASCAR se coloca el motor V8 de 260ci del
Fairlane en el Falcon. Con nuevas butacas, instrumentación
completa y un equipo diferenciador se origina la versión
Sprint, que competiría contra el Chevrolet Corvair Monza.
Con todo Ford necesitaba una opción más joven
y deportiva por lo que Iacocca creo el comité Fairlane,
un grupo de ocho especialistas que se reunía en el Hotel
Fairlane Inn y dentro de los que se incluyeron personajes como
Frank Zimmerman, ejecutivo de Walter J. Thompson, que en ese
momento era la agencia publicitaría que promovía
los autos de Ford. Este comité integrado por gerentes
de marketing, de productos y de planeación llegó
a estar de acuerdo con las ideas de Iacocca, designando al futuro
proyecto como T-5.
Como seria predecido por Lee Iacocca el futuro mercado americano
seria pronto dominado en un 50% por jóvenes de entre
15 y 29 años, especialmente entre 1960 y 1970. Por ello
el plan era cumplir con una |
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demanda
que exigiría autos de línea deportiva, con asientos
separados, caja de cambios con comando al piso, muchas opciones
de motorización y un look especial que fuera además
accesible para sus bolsillos. En aquel entonces tanto la división
de estilo de Ford como la de Lincoln-Mercury se encontraban
demasiado ocupadas con los autos de producción, por lo
que el estudio de diseño corporativo de la marca fue
designado para desarrollar esta idea. Una vez que esta estuviera
suficientemente evolucionada se le asignaría a alguna
de las divisiones de diseño para llevar a cabo su proyección
final.
Con nombres como Mina, Median, Aventura y Allegro, los proyectos
iniciales mantenían variantes en el tema de su diseño,
algunas opciones eran más deportivas y otras más
conservadoras. Para tener una idea el concepto Allegro poseía
13 variantes, las que terminaron en la nada. En esos tiempos
fueron mostrados al publico varios conceptos, incluyendo a seis
modelos distintos del Allegro. Claro que hubo uno que llamó
poderosamente la atención de la prensa y el publico,
este seria el llamado Mustang 1. |
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Durante
el Gran Premio de USA de 1962, desarrollado en el circuito de
Watkins Glen en New York, se presento este prototipo que cautivo
a pilotos como Dan Gurney o el propio Stirling Moss, que confesaron
estar impresionados por la calidad de conducción del
auto. Y así fue como Ford se adelanto varios años
en el futuro, más considerando la mente conservadora
y la tecnología reinante en el Detroit de esos años.
El Mustang 1 era un avanzado estudio, o lo que hoy denominaríamos
como auto conceptual, que en realidad poco tenia que ver con
el definitivo Mustang de producción en serie. Este auto
conceptual biplaza de motor central de 1500 cm3 era netamente
inspirado en la competición ya que su construcción
cumplía con los requisitos |
de
homologación de la FIA y la SCCA (Sport Car Club of América),
su línea era extraordinariamente revolucionaria para
los gustos de esa época. A pesar de ello se le dio luz
verde para ser producido, pero finalmente los altos costos y
complejidad del modelo evitaron que este se hiciera realidad.
En este punto el comité Fairlane y Iacocca usaron las
investigaciones de marketing como herramienta de guía,
y el resultado indico que era necesario crear un auto de 4 plazas
verdaderas, de línea deportiva que atrajera al mercado
joven, siendo producido con piezas donadas por las líneas
de montaje del Falcon y Fairlane. El nuevo auto no debería
costar más de U$S 2500 y la fecha de presentación
tendría que ser fijada para la primavera de 1964, o sea
en unos veinte meses.
La elección final sobre el estilo del nuevo auto recaería
en el diseño de David Ash, en aquel momento asistente
del jefe de diseño de Ford, John Oros. El aspecto de
este prototipo llamado Cougar, ya que aún no había
sido propuesto bautizarlo como Mustang, era casi idéntico
al modelo definitivo que debutaría en abril de 1964.
El día 17 de ese mes de 1964 las multitudes invadieron
las concesionarias de la marca del ovalo azul, desesperadas
por ver las líneas de este nuevo y sensacional auto,
el primer Mustang. En ese primer día los “dealers”
de la marca recibieron cuatro millones de visitantes y el nivel
de ventas fue frenético, llegando a la cifra de 680.989
unidades producidas de los modelos correspondientes a 1964 y
65, marcándolo ya como uno de los grandes autos deportivos
de todos los tiempos. |
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El
Mustang fue desarrollado como parte del programa “Total
Performance” de Ford y tan pronto como fue posible, exactamente
en junio de 1964, las opciones de motorización incluyeron
al V8 de 289 pulgadas cúbicas (4.700 Cm3), que reemplazaba
al V8 de 260 Ci heredado del Fairlane y que era la opción
de motorización más poderosa ofrecida en esos
primeros meses. El 289 era provisto en tres versiones de 200,
225 y el famoso “High Performance” de 271 Hp. El
modelo fue ofrecido en principio con los estilos de carrocería
convertible y “hard top”, también llamado
falso convertible, pero algo más tarde, en setiembre
de 1964, seria introducida una tercera variante llamada “Fastback”.
Esta última es considerable como la más bella
interpretación de este modelo y seria la futura base
de las mejores preparaciones de esta primera serie.
Las opciones para el comprador de un Mustang eran abrumadoras,
ya que tenía tres estilos de carrocería, varios
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| motores
de seis y ocho cilindros, cajas manuales o automáticas
y diferentes equipos opcionales. La idea era que el futuro propietario
pudiera armar su propio auto, adecuándolo a sus necesidades
personales. Queda claro que es difícil encontrar dos
autos exactamente iguales, ya que la lista de equipo optativo
era abrumadora. Si bien el tablero y otras piezas fueron pirateadas
del Falcon y el Fairlane (con las consiguientes críticas
de la prensa y el público), el Mustang poseía
varias ventajas de construcción, en especial en su plataforma
ya que heredaba la experiencia cosechada en el desarrollo de
autos más livianos. |
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Las
opciones de motorización para estos primeros modelos
de 1964-1966 eran:
6 Cilindros – 170 Ci, OHV de
101 Hp. Proveniente del Falcon y acoplado a una caja
de tres velocidades manual este era el motor de la versión
más básica y desprovista de equipo. Inusualmente
para un auto americano de esos tiempos la palanca de cambios
era al piso y como la consola era opcional esta asomaba desde
un agujero en el túnel de transmisión, sin ningún
tipo de adorno. Si bien para los europeos el motor de 6 cilindros
era de importancia, para los americanos era solo un medio
de transporte elemental, duradero y económico, sin
muchas pretensiones.
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| 6
Cilindros – 200 Ci, OHV de 120 Hp.
Este reemplazo al 170 Ci del Falcon y gracias a sus mejores
características brindaba al modelo más básico
la posibilidad de alcanzar al menos 160 Km. /h de velocidad
final. Este motor movía a la versión base y
al “Sprint 200”, este último era casi idéntico
al modelo estándar, con solo algunas diferencias de
equipamiento.
8
Cilindros – 260 Ci de 164 Hp. Esta era la primer
opción en ofrecer algo de potencial de performance,
claro que este motor era francamente tranquilo, por lo que
podía ser pedido solo con caja de cambios automática
Speed O-Matic. |
|
| 8
Cilindros – 289 Ci de 200 Hp (C Code). Este
motor reemplazo al 260 a los pocos meses de lanzado el modelo,
sus 200 Hp significaban una notable mejora en las cifras de
aceleración y velocidad final. Cabe la aclaración
de que este motor contaba con un carburador de 2 bocas.
8
Cilindros – 289 Ci de 225 Hp (A Code), con
escape sencillo o 235 Hp si se escogía el escape doble.
Este propulsor ya ofrecía un empuje destacable. La
diferencia radicaba en el carburador de 4 bocas. A partir
de este motor las transmisiones podían ser elegidas
entre las manuales de tres o cuatro marchas o la Cruise O-Matic
de tres (C-4).
8
Cilindros – 289 Ci de 271 Hp (K Code). Hacia
finales de 1964 el mercado de la alta performance estaba en
auge y el programa de “Performance Total” de Ford
incluía la participación en todo tipo de competencias,
con resultados que se veían reflejados en |
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| las
ventas. Un refrán de la época rezaba “lo
que gana el Domingo, se vende el Lunes”, por ello se equipo
al Mustang con la opción de 271 Hp “High Performance”.
Ford no consideraba que este modelo fuese una real alternativa
al Chevrolet Corvette, ya que este era un tremendo auto deportivo
que doblaba el precio de un Mustang promedio. Claro que si había
un hombre capaz de realizar el milagro ese tendría que
ser el tejano Carroll Shelby, que utilizaría este modelo
como base de su GT350 que veremos en la segunda parte de esta
nota. El régimen de giro máximo de 6000 rpm de
este 289 era perfecto para usarlo de base para competición
y en 1965 este motor solo era disponible en forma manual, con
una relación final de 3.89:1 como equipo estándar
o la más rabiosa 4.11:1, ambas equipadas dentro del famoso
diferencial de 9” proveniente en este caso del Galaxie.
Para 1966 Ford sucumbiría a la demanda del publico y
ofrecería al rey de los “small blocks” del
momento atornillado a la caja automática Cruise O-Matic |
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El
famoso motor 289 código “K”, fue la primera
opción verdaderamente deportiva para el Mustang, ya que
poseía más potencia y una mejorada capacidad de
giro. El carburador Autolite de 470 Cfm, el filtro de aire de
elemento abierto, el escape muy mejorado, el distribuidor con
doble platino, la relación de compresión de 10.0:1
y los botadores mecánicos se conjugaban para esta mejora,
que además era respaldada por un bloque de motor con
bancadas de cuatro bulones y una mejor tornilleria para las
bielas. Este motor encontró lugar en muchos Fastback
con opción de equipo GT, en lo que hoy podríamos
identificar como el sueño dorado del verdadero entusiasta
del modelo.
Este equipo GT reunía varias características que
fortalecían el carácter deportivo del modelo,
ya que la suspensión era más |
dura
y contaba con varios elementos extra como las luces de niebla
integradas en la careta, entre otras muchas mejoras.
En 1966 en parte por el éxito alcanzado no se modifico
sustancialmente, es más el modelo quedo prácticamente
incambiado. Las diferencias más importantes se refieren
a la constitución de la careta frontal en la que desaparecen
las líneas cromadas, dejando suspendido en su centro
al corral con el caballo cabalgando hacia el oeste. El interior
acompaño las mejoras con un nuevo tablero específico
heredado de la opción GT de 1965. Este poseía
un diseño con cuatro esferas medianas, a las que les
agregaba un velocímetro central de mayor tamaño,
en una forma que armonizaba perfectamente con el estilo del
auto y que se complementaba muy bien con la opción “Rally
Pac”, que poseía dos instrumentos extras. El volante
de serie recibía una serie de agujeros simulados, un
tanto incongruentes, pero la versión de interior “De
Luxe” contaba con verdaderos agujeros y tornilleria expuesta
al ras del aro. |
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Durante
1966 se alcanzó la marca del primer millón de
unidades vendidas, todo un record para un modelo totalmente
nuevo. Para conmemorar esta cifra se lanzo el “Sprint
200” que salvó cierto equipo optativo que fue incluido
de serie, no contaba con otras mejoras con respecto al modelo
base de 200 Ci.
Ford contaba con una ventaja de dos años con respecto
a GM, pero sabia que para 1967 el Camaro seria una realidad
ya que el trabajo sobre el “F-Body” de Chevrolet
era febril. Tanto Chevrolet, como Pontiac, Chrysler y hasta
la hermana división de Mercury estaban desarrollando
sus propios “Pony Cars”, termino que podía
traducirse como el concepto que englobaba al nuevo auto sport
americano, de espíritu joven, poderoso y desinhibido.
Este nuevo concepto calzó como anillo en el dedo en toda
una generación que empezaba a dejar crecer su pelo y
escuchaba canciones de los Rolling Stones, los Beach Boys o
los Beatles, en un gesto de irreverencia que estaba también
en evidencia en este modelo que terminaría por convertirse
en un icono más de toda una generación. |
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Anunciado a principios de 1966, el Camaro era un auto bien proporcionado
y de buen aspecto, pero se notaba el hecho de que Chevrolet
se había adherido a la formula del éxito ideada
por Iacocca y su equipo. A este le siguieron su clon, el Pontiac
Firebird, así como el Mercury Cougar y el Plymounth Barracuda,
siendo posiblemente algunos de los autos más atractivos
de un país y una época increíbles en la
industria del motor.
La competencia para 1967 se iba a poner muy dura y Ford se adelanto
con un rediseño profundo y nuevos motores más
grandes y poderosos que veremos en una próxima entrega,
de las tres que integrararan esta retrospectiva sobre la primera
generación del Mustang. |
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Mustang
Shelby GT350S y GT350R 1965-66
Luego de la introducción del Mustang, en abril de 1964,
se empezó a escuchar un rumor referido a una versión
potenciada que incluiría primicias técnicas tan
apreciables como la suspensión independiente, discos
de freno en las cuatro ruedas y un motor de 427 ci, capaz de
desarrollar velocidades muy por encima de los límites
legales de aquel país.
Estos rumores fueron envolviendo a Carroll Shelby, un sonriente
y cuarentón tejano que en su momento había competido
internacionalmente como piloto, creando luego a los increíbles
AC Cobra 289 / 427 y Cobra Daytona, por lo que de paso desarrollo
una estrecha relación con el brazo fuerte de Ford, Lee
Iacocca. Shelby es propietario de una imaginación y entusiasmo
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que
pocos han tenido y sin duda era el hombre correcto para la tarea
de desarrollar autos muy especiales.
El 27 de Enero de 1965 en el circuito de Riverside (California)
Ford anunció a la prensa sus intenciones de correr en
Indianápolis, en la NASCAR y en las series para el campeonato
de fabricantes de autos de Gran Turismo. Con estas grandes noticias
y con un auto para Indy de por medio, la versión del
Mustang preparada por Shelby que se encontraba en ese lugar
pasaría en principio casi desapercibida. Aquel primer
GT350 era un auto de producción destinado a competir
en el programa nacional de campeonatos de la SCCA (Sport Car
Club of América) y su denominación respondía
a GT por Gran Turismo y 350 correspondía a la cantidad
de pasos entre el hangar de producción y el local de
competición de Shelby American, ubicado en Venice (California),
donde estos autos serian fabricados.
El interés de Ford en correr con versiones preparadas
del Mustang era enteramente comercial, ya que el retorno de
publicidad e imagen al ganar las carreras era más que
notorio. En aquellos tiempos un Pontiac GTO ofrecía una
considerable ventaja en potencia, a cambio de una insignificante
diferencia de precio, por tanto la ventaja en las ventas tendría
que ser cultivada ganando carreras. |
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Este
cuestionamiento encontraría respuesta a solo dos semanas
de su lanzamiento cuando en manos de Ken Miles un GT350 lograba
tres victorias en la clase B de producción de la SCCA,
frente a más de 18.000 espectadores en el circuito de
Green Valley Raceway. Hasta ese fin de semana esta categoría
había sido del dominio tanto de los Jaguar XK-E, como
de los Chevrolet Corvette, que ahora veían en el Mustang
Shelby GT350 a un verdadero oponente de peso. En los meses siguientes
se acumularon victorias de la mano de pilotos como Jerry Titus,
Bob Johnson y Mark Donohue. Los circuitos de Willow Springs,
Mid-Ohio, Elkhart Lake o Pomona conocieron las virtudes de este
modelo viéndolo triunfar a lo largo de ese primer año
de campaña, hasta que finalmente seria Jerry Titus el
campeón de esta categoría para el año 1965.
En la carrera final del año |
desarrollada
en Daytona, Titus terminaría por delante de Bob Johnson
con otro GT350 y Don Yenko con un Corvette, proclamándose
campeón de la clase B de ese año. El Shelby de
Donohue sufrió una falla en una de sus cubiertas, lo
que impidió realizar un 1-2-3 en esa carrera, pero de
todas formas ya se había probado que los nuevos autos
de Shelby eran totalmente demoledores.
Claro que las carreras son solo una parte de esta historia.
Tal vez uno de los puntos más importantes es que en aquel
momento uno podía adquirir ese mismo auto de carrera
para ser conducido en las calles, un hecho que excitó
a toda una generación de entusiastas. De hecho todo aquel
que esperara una vaga imitación del auto de competición
para uso civil quedaba congelado ante la realidad de que estos
autos poseían el andar y las características de
manejo del verdadero auto de competición. Ello incluía
toda la dureza y el ruido que uno se pudiera imaginar, esto
último agravado por las salidas de escape laterales.
Los frenos eran tan duros que muchas veces requerían
el esfuerzo de ambos pies, pero no conocían el significado
de la palabra “fading” ya que su resistencia al
recalentamiento era soberbia, si a este hecho sumamos una dirección
carente de asistencia y una suspensión mejorada y endurecida,
podemos pensar que nunca antes se había ofrecido al publico
americano un auto tan similar a un verdadero auto de carrera,
al menos hasta ese entonces. |
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De
un total de 562 unidades producidas en 1965, solo 36 correspondían
a la versión GT350”R” (por “Racing”),
siendo las restantes GT350”S” (por “Street”)
las que financiarían la viabilidad de este proyecto.
Las reglas de la SCCA marcaban un mínimo de 100 unidades
para entrar en la categoría de producción, por
lo que Shelby pudo homologar su versión de carrera alegando
que la versión de calle era el mismo auto.
De todas maneras podemos indicar que las diferencias entre los
dos modelos son insignificantes ya que se concentran en la reducción
de peso, en el tratamiento del interior y en el poder del motor.
Los GT350 “R” tenían un valor de solo U$S
5995, si consideramos que este era un verdadero auto de carrera
que esos días podía ser conducido hasta la pista
para correr (algo solo posible en esta época menos demandante
en materia de normativas de circulación), este era un
precio realmente accesible. Para un medio importante como “Car
and Driver” el GT350”S” marcaba una nueva
frontera para el mercado, ya que |
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por
un precio de U$S 4547 se podía adquirir este auto de
competición para uso callejero, siendo algo más
civilizado que su hermano mayor pero no demasiado.
La versión de calle del GT350 se veía como un
Ford Mustang, pero obviamente era algo totalmente distinto ya
que estaba muy mejorada, produciendo un modelo más rápido
y con mejores cualidades de manejo. Las diferencias exteriores
entre el auto estándar y el GT350 de calle eran para
empezar las dos bandas que surcan toda la carrocería,
estas bandas tipo “Le Mans” de 25 centímetros
cada una eran de color azul “American Racing” y
se destacaban sobre las carrocerías de color blanco “Wimbledon”,
ya que todos los modelos de 1965 tuvieron solo ese esquema de
pintura. Estas bandas azules eran acompañadas por unas
cintas también de color azul que recorrían los
zócalos con la inscripción que anunciaba al mundo
que se trataba de un potente GT350. Con cambios en la careta
y el capot realizado en fibra de vidrio con una toma de aire
integrada para la admisión se redondeaba el aspecto definitivo
de este modelo. En competición esta toma de aire del
capot demostró tener un uso muy limitado por lo que se
probó un diseño que tenía su apertura hacia
el parabrisas, esta funciono mejor pero fue desechada por su
extraño aspecto. |
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También
la eliminación de baguetas cromadas en los pasaruedas
traseros y laterales le daba una apariencia exterior inusualmente
limpia. En el sector trasero solo se adopto una pequeña
insignia de metal gris que indicaba la nomenclatura del modelo
“G.T. 350” como único cambio. Una de las
señas de los modelos GT350 correspondía a que
la ventana del tercer parante que recibía un cobertor
de “plexiglass” transparente, en lugar del aleteado
que la cubría en el modelo normal. Como equipo opcional
se podían elegir las llantas de la marca “Cragar”
de aleación ligera en 15” por 6.0”, estas
representaban un recargo de U$S 273 en el precio final pero
eran una considerable mejora ya que el equipo de serie eran
unas elementales llantas de chapa con tornilleria cromada pero
sin tazas y con un ancho de 5.5” y el mismo diámetro
de 15”. Cabe recordar que esto representa una pulgada
más de diámetro que las encontradas en el Mustang
“normal”, creando la ilusión de que el modelo
de |
Shelby
es más grande, pero en realidad no hay diferencias de
carrocería.
La mecánica del GT350 se basaba en el motor de código
“K” con 289 ci (4.800 Cm3) de desplazamiento. Este
recibía un múltiple de admisión específico
realizado en aluminio, un filtro de aire de baja restricción
con alojamiento cromado y las famosas tapas de válvulas
de aluminio, tan deseadas por todos los dueños de motores
Ford V-8 por su inscripción “Cobra – Power
By Ford”.
Un carburador Holley (715 Cfm) era el encargado de la alimentación
y el múltiple de escape era del tipo tubular, con cámaras
de baja resistencia que conducían los gases hasta las
salidas que se encontraban en ambos laterales, justo por delante
de las ruedas traseras. El carter de aceite también recibió
el tratamiento “Cobra” ya que este paso a tener
su construcción en aluminio, con aleteado para su refrigeración
y la inscripción clásica de los modelos de Shelby.
|
|
| Los
cambios reportaron una mejora sustancial en la potencia, que
en este caso se declaraba en 306 Hp para la versión
de calle y una cifra muy conservativa de 350 Hp para la versión
R destinada a la competición. Gracias a estas cifras
de potencia los GT350 dominaron las carreras, por delante
de Corvettes, Triumph Tigers y hasta algunos Aston Martín
y Ferraris privadas, que corrían sin apoyo oficial.
Un embrague
reforzado Borg-Warner conectaba el motor a la caja T-10M (M
por Manual) de la misma marca con cuatro marchas y el diferencial
era el extraído de la línea de montaje del Galaxie
(9 inch), contando con el blocante de Detroit Locker. Este
tren trasero también recibió unas barras radiales,
facilitando que las ruedas se mantuvieran adheridas al piso
en el momento de acelerar. También es destacable que
Shelby reforzó el chasis con un par de cables de acero
que volvían más rígidos el conjunto de
subchasis delantero y el resto del auto. El tren delantero
recibía una nueva geometría, con el resultado
de una |
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| nariz
más baja y una evidente caída negativa en las
ruedas delanteras. Con estos cambios se mejoraban notoriamente
las características de giro. Unos amortiguadores Koni
eran colocados como equipo de serie, las torres delanteras eran
rigidizadas con una estructura en “X” colocada sobre
el motor y unos grandes discos delanteros de la marca Kelsey-Hayes,
en este caso de 11.3” de diámetro, eran los encargados
de detener a la caballería. También se adicionó
una barra estabilizadora de 1.0” de ancho y Shelby quito
la batería del valle motor para terminar recolocándola
en la valija, favoreciendo así el reparto de pesos entre
el eje delantero y trasero. |
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En
el interior un número de cambios crearon una atmósfera
de espartana practicidad. Para empezar los asientos originales
fueron conservados, pero se adicionaron cinturones de seguridad
aeronáuticos, el volante fue cambiado por uno proveniente
de los Cobra, con aro de madera y el centro con el logo correspondiente
a este modelo, en lugar del de GT350.
Este volante de competición no disponía de ningún
elemento para el accionamiento de la bocina, por ello se dispuso
la ubicación de un botón en el tablero destinado
a ese fin. Sobre el tablero podemos encontrar un alojamiento
para instrumentos especialmente creado para el Mustang Shelby,
en el se colocaron dos relojes fundamentales como lo son el
cuentavueltas de 8.000 rpm y el manómetro de presión
de aceite, ambos marcados con las siglas S.C. o sea Shelby Cobra.
|
| Se
colocaron placas de identificación de Shelby American
por sobre todas las marcas de Ford encontradas en los zócalos
o el interior de las puertas y se elimino el asiento trasero
colocando un cobertor de fibra en su lugar. A pesar de que estos
no significaron grandes cambios con respecto al interior del
Mustang convencional, el aspecto general de esta versión
(que solo estaba disponible en color negro), poseía un
encanto muy especial y mucho más excitante que en el
caso del modelo estándar. |
|
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Mustang
Shelby GT350 “H” 1966
El GT 350”H” (por Hertz), fue una variante que nació
por la necesidad de incrementar las ventas e imagen del modelo
creado en 1965 y del cual se habían vendido 562 unidades.
Por este motivo el Sr. Peyton Cramer, que en aquel momento se
desempeñaba como manager de ventas en Shelby American,
se propuso venderle el GT350 a la rentadora de autos Hertz en
una jugada que cumpliría con ambos objetivos.
Cramer sabía que Hertz, a través de su división
“Hertz Sports Car Club” ya tenia la experiencia
previa de principios de esa década, cuando alquilo algunos
Corvettes al publico. Cramer también sabia que Hertz
a mediados de los años 20 había creado autos bajo
su propia marca, en este caso con los colores negro y dorado,
por tanto los dos prototipos presentados por Shelby |
 |
American,
en este caso uno manual y otro automático, estarían
pintados con estos colores.
El precio anunciado a Hertz seria de U$S 3547 para un GT350H
con caja T10-M, a este precio se podían sumar los opcionales,
como las llantas de aleación cromadas (U$S 175) o la
radio (U$S 45.45). El objetivo primario era de dos a cuatro
docenas de autos que rápidamente fueron 100, luego 200,
y se llegó a los 1000 ejemplares entregados. Incluyendo
los dos prototipos Shelby American entrego 1001 ejemplares desde
diciembre de 1965. |
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 |
La
principal diferencia entre los autos entregados a Hertz y el
GT350 “de serie” era referida al sistema de frenos.
Los frenos del GT350 no conocían el desvanecimiento provocado
por el exceso de temperatura pero requerían de un esfuerzo
digno de las piernas de un levantador de pesas para ser accionados,
además no funcionaban bien hasta que se alcanzaba la
temperatura ideal de operación. La dura y difícil
experiencia sufrida por los conductores de los primeros GT350
y varios choques por no poder pararlos a tiempo llevo a Hertz
a pedir el uso de servo asistencia para estos.
Como no había ningún sistema disponible Shelby
modifico la válvula proporcionadora del cilindro maestro,
para que multiplicara la presión del pedal. Claro que
para estar seguros se agrego un adhesivo que rezaba: “Los
frenos de competición requieren un esfuerzo superior
al normal”. |
| Los
primeros ochenta y cinco autos enviados a Hertz fueron equipados
con la caja manual Borg-Warner T10-M de cuatro marchas pero
el resto eran provistos de una versión de accionamiento
más rápido de la caja automática C-4. Estos
también recibieron un carburador de 460 Cfm en lugar
del que se equipaba en forma estándar de 715 Cfm. El
uso de la caja automática gano adeptos rápidamente
en parte por que la primera partida del auto era destinada a
San Francisco, en cuyas subidas se destrozan los embragues con
una facilidad increíble. |
|
Para
1966 el conjunto de caja C-4 estaba disponible en cada Mustang
Shelby GT350, no solo en los autos de Hertz.
Además de la conocida combinación de colores de
negro y bronce también estaba disponible en azul zafiro,
blanco Wimbledon, verde hiedra o rojo “candy apple”,
en todos los casos con decoración “de guerra”
en color bronce, solo que a un número de ellos no se
les coloco las bandas dobles tipo “Le Mans”. Todas
las modificaciones realizadas por Shelby al GT350 para convertirlo
en un GT350H eran fácilmente duplicables, por lo que
cualquier dueño podía transformar su auto. Estos
no fueron hechos en forma consecutiva, lo que en cierta forma
ha complicado su identificación en el pasado. Hace algún
el Club Shelby de América ha descubierto archivos de
la compañía que muestran los números de
serie de cada uno, marcando cuales eran los verdaderos modelos
“H”.
Shelby American y el programa de Hertz alcanzaron el doble |
 |
| objetivo
de aumentar las ventas y la publicidad. Hertz no compro modelos
a Shelby en 1967, pero si lo hizo en 1968 adquiriendo 227 unidades
para ese año y 150 para 1969. Por más que a nosotros
nos parezca un sueño en 1970 los afortunados que así
lo quisieran podían ir a un local de Hertz para tener
a la mano un Mustang Shelby, disfrutando la oportunidad de alquilar
el auto de su vida para poder probarlo, para luego devolverlo
hasta con las marcas de la instalación de la jaula anti-vuelcos,
imprescindible para las batallas desarrolladas en pistas de
aceleración de Norteamérica. |
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Conclusión:
Las diferencias entre un Mustang común y un Mustang Shelby
GT350 no pueden contar toda la historia, ya que esta diferencia
proviene en parte de las sensaciones que brindan cada uno al
conducirlos. En el caso del GT350 su actitud agresiva, ruidosa
y dura, basada en un motor y chasis preparados para el uso en
competición hicieron aparecer al Mustang de serie como
un auto liviano y esponjoso en comparación. No se puede
racionalmente comparar las performances de ambos ya que uno
fue un excelente auto comercial que se vendió en cifras
increíbles (680.989 unidades entre Abril del 64 y Agosto
del 65, más 607.568 correspondientes al modelo 1966),
capturando el cariño y la aceptación de publico
de todo el mundo. Mientras que el otro ruidoso, duro y atemorizador
auto de carrera se convirtió en un |
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| hito
histórico, tanto para Ford como para Shelby, con una
imagen de altas prestaciones legendaria que ha perdurado en
estos casi cuarenta años que nos separan de aquel ya
lejano 1965. |
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