El
embrague se encuentra entre el motor y la caja de cambios y
su función consiste en acoplar y desacoplar estos dos
elementos; el motor y la caja de cambios. Cada vez que cambiamos
de marcha movemos unas coronas (como los piñones de una
bicicleta) para conseguir distintos desarrollos. Para que esto
pueda realizarse sin ningún problema necesitamos un mecanismo
que desconecte esas coronas y las ajuste a la nueva velocidad
del motor impuesta por la nueva marcha; y este mecanismo es
el embrague. La velocidad del motor son las revoluciones (RPM),
que podemos ver en el cuenta revoluciones del cuadro de mandos
del vehículo, y en definitiva, lo que está haciendo
el embrague es igualar la velocidad de giro del motor con la
velocidad de la caja de cambios.
Básicamente este acoplamiento y desacoplamiento se realiza
con la unión y separación de un disco conectado
al motor y de |
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otro
conectado a la caja de cambios.
Existe otro tipo de embargues distintos a los manuales conocidos
como embrague automático, de los que nos ocuparemos en
otra sección.
Cuando el pedal del embrague no está pisado se dice que
el motor está embragado, lo que significa que la caja
de cambios está acoplada al motor y por tanto se transmite
el movimiento del motor a las ruedas.
Por el contrario, cuando pisamos el pedal de embrague desacoplamos
la caja de cambios del motor; separamos estos discos, lo que
nos permitirá cambiar de marcha a través de la
caja de cambios de forma suave. En este último caso decimos
que el motor está desembragado.
De las constante unión y separación de los discos
a elevadas revoluciones se generan altas temperaturas lo cual
termina deteriorando el embrague el cual comienza a no cumplir
con eficiencia su cometido. Cuando un embrague está desgastado,
estos discos patinan entre sí ya que no se unen con la
fuerza suficiente no pudiendo transmitir todo el movimiento
al motor. De ahí la expresión el embrague patina.
Los embragues suelen duran unos 100,000 kilómetros, aunque
el número de kilómetros depende mucho del use
que se le de.
La mayoría de los embragues que actualmente se instalan
en los automóviles son del tipo fricción e hidráulico.
El embrague de fricción la potencia se transmite al unirse
dos discos sólidos. En el embrague hidráulico
la potencia se transmite a través de una especie de aceite. |
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