Preparaciones - ¿Los alerones, spoilers y deflectores frontales sirven para algo ?
Texto: José Luis Rey
Diseño Web: Eduardo Prat
Para mucha gente estos elementos son esenciales a la hora de planificar la preparación de su auto…
la pregunta es ¿realmente lo son?

Aquellos que ven un auto con un gran alerón trasero y con un importante deflector delantero, más conocido en la jerga local como “babero” delantero muchas veces presumen de encontrarse frente a un auto de alto rendimiento. En este informe trataremos este tema, en parte para razonar juntos sobre si realmente estos artilugios benefician o no el rendimiento, o si por el contrario solo son un mero adorno, no más funcional que un techo de vinilo y que en determinadas situaciones pueden llegar a empeorar el desempeño de nuestro auto.
Los alerones o “spoilers” vienen en distintas configuraciones y tamaños e incluso muchas veces ya vienen montados de serie en determinados modelos. La ciencia de la aerodinámica es un arte que tiene tanto de ciencia como de arte oscuro, y los problemas que surgen cuando forzamos al aire a pasar alrededor de un objeto no son fáciles de resolver. Cuando un auto entra en movimiento, digamos a velocidades de ruta, crea una obstrucción en movimiento para la atmósfera. Las moléculas del aire que estaban estacionarias se tienen que mover hacia arriba, hacia abajo o hacia un lado para formar el flujo de aire que rodea al auto a medida que este avanza. Este aire tiende a ser atrapado por debajo del piso, debido en parte a las protuberancias que provocan los órganos mecánicos. De esta manera podemos explicar como por ejemplo un auto puede levantar una hoja de papel del piso y que esta quede pegada por debajo del piso durante el viaje. El rozamiento que produce todo este aire requiere mucha energía e involucra a una buena parte del total
del coeficiente aerodinámico total de rozamiento del auto. Este flujo de aire que circula por debajo crea una presión ascendente en la nariz de este y esto es especialmente valido en los autos de motor delantero. Esta presión ascendente resulta en que tendremos una fuerza menor presionando los neumáticos contra el piso, por lo que dispondremos de menos adherencia o grip, con la consecuencia resultante de disponer de una menor capacidad de giro y estabilidad.
Una manera de atacar estos problemas de rozamiento y levante aerodinámico frontal es la de aliviar la presión al levantar el sector trasero del capo motor, algo muy visto en los autos de Super Turismo y que después fue “copiado” en muchas preparaciones callejeras locales. Otra manera es la de colocar paneles planos en el piso del auto que crean una superficie lo más suave y sin imperfecciones que sea posible. De esta manera se reduce notoriamente la cantidad de aire que es atrapada y presurizada por debajo del auto. Hoy por hoy solo algunos autos deportivos exóticos, de muy alto precio y equipados con motores centrales o traseros, utilizan este tipo de paneles para lograr un “piso plano”, en parte por el alto costo que involucra la colocación y adaptación de estos artilugios. Autos como las Ferrari 355, 360 Modena y su sucesora, la F430 son
buenos ejemplos de ello. Por lejos, una solución más común y sencilla, es la adopción de un deflector o babero delantero, el cual no es más que una pieza o panel que se extiende bajo la línea del paragolpes delantero y que produce que el aire se desvié hacia una abertura para refrigeración en el frontal, o que pase por los lados y por encima de la carrocería.
En el sector trasero del auto el objetivo es mantener un flujo suave sobre la carrocería, de tal manera que el agujero que practica el auto a traves del aire se cierre de la mejor manera posible. El flujo de aire que sigue de cerca los contornos del auto es llamado “adjunto” o “laminar”. La forma a la que mejor se adapta el flujo laminar es la de “gota de agua”; o sea una configuración que se asemeja a una gota de agua cayendo a traves del aire (redonda en su extremo). Autos como el súper eficiente producto eléctrico de GM, el EV1, se aproximo bastante a esta forma aunque hay otras más convencionales que también pueden mantener el flujo laminar.
Una pieza esencial para mantener el flujo laminar es la luneta trasera, que posee una inclinación aproximada o menor a 25º. Muchos autos son diseñados con esto en mente, tal es el caso de los Toyota Supra o el Nissan 200/240 SX, pero hay cientos de ejemplos.
Pero mantener el aire pegado al contorno del auto puede ofrecer
varios retos. Por ejemplo cuando observamos lateralmente a un auto de estilo “Hacht Back”, o sea con su parte superior de línea fluida y curva, pero con su piso recto, podemos adivinar o compararla con el perfil de un ala de avión. Cuando el aire fluye a traves de una superficie como esta tenemos que en la parte superior este aire tendrá una velocidad mayor que el que circula por debajo. Este fenómeno produce un levante aerodinámico y es llamado como “principio de Bernoulli”, cuyo enunciado indica que hay una caída en la presión del flujo que es acelerado.
La presión sobre el techo del auto puede ser menor en tan solo una fracción de 1 psi con respecto a la del piso, pero esa diferencia actúa sobre una gran superficie. La diferencia de presión también es proporcional a la velocidad desarrollada, de tal manera que algunos autos que alcanzan 160 Km. /h ya generan cientos de kilos de levante aerodinámico. El levante originado de esta manera actúa mayormente en el sector trasero del auto y tiene un efecto tan desestabilizante como el ocasionado por el levante de la trompa.
Los autos con un vidrio trasero vertical, o al menos más vertical, tal y como pueden ser los sedanes más formales o las camionetas o minivans, no sufren de estos problemas de levante en virtud de que el aire se dispersa al azar. Esto recibe el nombre de turbulencia, y a pesar de que es un factor limitante del levante aerodinámico, es un contribuyente mayor para el arrastre o coeficiente de penetración. El terreno medio entre estas dos condiciones lo brindaría una luneta con una inclinación
de entre 25º y 28º, aunque tampoco seria una solución. Con esta inclinación el aire no puede decidir que hacer, si permanecer junto a la carrocería o si por el contrario se vuelve turbulento, por tanto hace las dos cosas en forma impredecible. Los técnicos en aerodinámica se refieren a este ángulo de la misma manera en que lo pueden hacer a un parabrisas recto y plano.
Los alerones y spoilers traseros fueron inventados para tratar estas características del flujo y el levante. Los alerones pueden venir en varios tamaños y formas, pero todos comparten una característica común, la de tener una superficie horizontal más o menos estrecha y que se mantiene bien separada de la carrocería, por lo que se rodea de aire limpio de turbulencia. Es conveniente la aclaración de que aquellos alerones que están montados cerca de la carrocería solo tienen una función cosmética, muchas veces no funcionan o sirven como un spoiler, elemento este que será discutido más adelante. Los alerones crean un efecto de empuje descendente, conocido como “downforce”, que es opuesto al levante. Una manera de crear más “downforce” es la de utilizar un alerón con forma de ala de avión invertida. De esta manera el flujo de aire que pasa por debajo del alerón tendrá una mayor velocidad que el aire que
pasa por encima, creando así una fuerza de empuje que literalmente “pegue” la cola del auto al piso. Al dar inclinación a esta ala invertida lograremos un resultado mayor con la contra de aumentar el rozamiento con respecto a la posición más plana. De todas maneras esto permite regular el monto de empuje negativo.
La diferencia entre un alerón y un spoiler se refiere a que este último actúa solo como un deflector del aire en el sector trasero, alejando el aire lejos del auto, antes de que este produzca el levante aerodinámico de la parte trasera. Un spoiler del tipo que vemos en las fotos puede utilizarse también para generar downforce, pero su uso más común es el referido a prolongar la carrocería artificialmente para así reducir el levante y el rozamiento. Esto es especialmente útil en un auto del tipo “hacht” (Gol, Golf, Kadett, A3, Serie 3 Compact, etc.) ya que al lanzar el aire lejos de la cola del auto logramos aliviar la presión generada en el piso y la turbulencia del sector trasero es menor así como el rozamiento total y el levante.
Los fabricantes de automóviles han trabajado muy duro desde la década del 30 en la reducción del coeficiente de rozamiento (más conocido como Cx), aunque no seria hasta la década del 60 en que los autos de producción o competición alcanzaran la barrera de los 330 Km. /h, velocidades que ya marcan un verdadero problema en cuanto a la gran fuerza de levante ocasionada. El piloto Richie Ginther de la escudería Ferrari es recordado por haber sido el inventor del alerón trasero, pensado para agregar downforce a su F1 de 1961, logrando así que luego las Ferrari de competición adoptaran discretos elementos muy similares. Uno de los primeros autos en usar un deflector delantero fue el bellísimo Ford GT-40 ya que los primeros prototipos eran casi inmanejables cuando se acercaban a los 320 Km. /h. Luego de la adopción del deflector delantero la fuerza ejercida sobre el parche de contacto de las cubiertas delanteras casi se duplico a máxima velocidad, pasando de 310
a 604 libras. Los primeros autos de producción en adoptar un alerón trasero ajustable fueron los hermanos Dodge Charger Daytona y Plymounth Superbird de 1969-70, en combinación con una nariz especial que incluía un deflector estos autos mejoraban su marca en 5 millas por hora sobre el circuito de Daytona, ello solo gracias al incremento en su downforce.
Sin dudas Porsche es la marca responsable, mucho más que cualquier otra, en lograr que los alerones y deflectores se convirtieran en elementos de moda.
En 1975 el Porsche 911 Turbo recibía un deflector delantero integrado y el famoso alerón tipo “cola de ballena” o “whale tail” que lo harían legendario, una herencia directa de los desarrollos de competición y de otro auto maravilloso como lo fue el 911 2.7 Carrera RS, también llamado “cola de pato” o “duck tail”. Este alerón ayudo a neutralizar la tendencia bestial de este modelo a sacar la cola cuando se cortaba el gas en plena curva, mejorando sus hasta entonces delicadas características de manejo en un 90%. A finales de los años 70 cualquier auto que tuviera pretensiones deportivas tenía que poseer algún tipo de deflector delantero, spoiler o alerón.
Hoy por hoy estos elementos los podemos ver en autos como el Dodge Viper, Acura NSX, Ferrari Enzo, o sea en esos súper autos donde se suponen que deben estar. Claro esta que también los encontramos en autos que no superan por mucho los 180 Km. /h de velocidad final, lo cual eleva este informe a
tratar un punto muy importante: los apéndices aerodinámicos no sirven para mucho si no se van a desarrollar muy altas velocidades. El rozamiento aerodinámico recién sobrepasa al rozamiento de las cubiertas a partir de los 80 o 90 Km. / h, teniendo que superar los 160 Km. /h para que los spoilers o alerones tengan un efecto apreciable tanto sobre el levante o como sobre la downforce. Esto es por causa de que las fuerzas aerodinámicas varían con el cuadrado de la velocidad del auto. Si duplicamos la velocidad del auto, digamos de 80 a 160 Km. /h, este tendrá que enfrentar un aumento en las fuerzas de levante y rozamiento que se multiplicaran por cuatro.
Prácticamente cualquier auto se beneficia por la adopción de un deflector delantero, en algunos casos con una reducción de su Cx de entre un 5 a un 10%. Este elemento ayuda además a la refrigeración del motor y puede ser un lugar útil para montar luces auxiliares para niebla. Los fabricantes de automóviles no niegan que la mayoría de estos accesorios son solo supuestas ayudas aerodinámicas y que en la mayoría de los casos solo sirven para mejorar la apariencia dando un aire más “deportivo”. Estas pretensiones deportivas tratan de volverse efectivas al desarrollar estos ítems de manera tal que además de estéticos sean funcionales, un apartado que ha encontrado un éxito que varía según las características del modelo. En algunos casos los fabricantes preferirían no instalar un spoiler o un alerón, elementos estos que algunas veces pueden hasta llegar a disminuir las performances de velocidad y consumo, pero la demanda es tal que se ven poco menos que obligados a adaptarlos. Claro esta que esta situación no se da en todos los
casos ya que en algunos modelos la adopción de un espoiler trasero beneficia el coeficiente de penetración, por que disminuye la turbulencia que se genera detrás del auto y por tanto ayuda a disminuir el consumo de combustible y hasta puede sumar 1 o 2 Km. /h de velocidad final.
Más allá de estos hechos hay una realidad que esta clara, los consumidores que quieran tener espoilers o alerones los obtendrán de cualquier forma y puede importar muy poco si son o no funcionales, ya que en general la principal motivación es puramente estética.
No te pierdas la continuación de este informe en la edición de Enero 2005 de PowerZone.
 



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