Articulos Recomendados de Autos - Koenigsegg CC
Texto e imágenes: José Luis Rey
Producción Web: Eduardo Prat
Si hablamos de los autos más rápidos del mundo fabricados en serie podemos mencionar a los increíbles Porsche Carrera GT o Ferrari F50, sin duda dos de los ejemplares más espectaculares dentro del segmento de súper deportivos de la era moderna. Estos modelos son sin dudas muy populares, aunque hay un sinnúmero de pequeños emprendedores que construyen contra viento y marea sus sueños más osados. Tal es el caso de Christian Von Koenigsegg, un sueco que ha dado su apellido a este modelo radical que hoy te presentamos en PowerZone.
Este es un biplaza de 655 CV que utiliza la más sofisticada tecnología de competición. Casi un F1 para rodar por la calle. Christian von Koenigsegg empezó a trabajar sobre este proyecto en 1994, pero no fue hasta el Salón de Paris de 2000 cuando se presentó en sociedad a tan maravillosa máquina. Ya en el Salón de Ginebra de 2002 se entregó la primera unidad, la cual se diferenciaba bien poco de la presentada dos años antes. El
tamaño de este aparato biplaza es bastante pequeño, ya que mide 4.190 Mm. de largo, es bastante ancho con 1.990 Mm. y muy bajo, gracias a tan solo 1.070 Mm. de altura máxima.
Su nombre es Koenigsegg CC (Competition Coupé) y es fabricado completamente en la localidad de Olofström, Suecia. El fabricante, Koenigsegg, no es un Tuner; su creación no está basada en un sedán con motor modificado y ni siquiera le encargó a alguien más la creación del motor, como en el caso del V12 de BMW que por ejemplo mueve al veterano y aún sofisticado McLaren F1, uno de sus más cercanos rivales en cuanto a desempeño, a pesar de ya no estar en producción.
El motor es una joya, se encuentra colocado en posición central y se trata de es V8 de 4,7 litros de cilindrada que adopta un compresor e intercooler, gracias a los cuales entrega la friolera de 655 CV a 6.800 rpm, con un par máximo de 750 Nm a 5.000 rpm. El peso de éste motor es de tan solo 240 Kg., cifra debida a los materiales de alta calidad que lo componen. El uso de la fibra de carbono, el titanio y una aleación de aluminio utilizada en aviación se encuentran con facilidad en esta creación sueca. Con esto se pueden hacer una idea del tipo de coche que es. No hay límites para él.
El sistema de lubricación es por cárter seco, por lo que se ha colocado el motor más bajo, mejorando así al centro de gravedad. En conjunto con una aerodinámica y un reparto de pesos perfectamente estudiados se logran velocidades infartantes al transitar las curvas, en ese terreno el Koenigsegg se convierte en un auténtico pura sangre de competición. El
coeficiente aerodinámico es de 0.30 y para lograr tal cifra se efectuaron extensas pruebas en el túnel de viento de Volvo en Gotenburgo, Suecia.
La tracción es a las ruedas traseras y se realiza a través de una caja de seis marchas con comando opcional secuencial o bien con controles a ambos lados del volante, este sistema de “Paddle Shift” es una herencia directa de los autos de fórmula 1 y acompaña el espíritu de este súper deportivo.
En cuanto a los frenos podemos decir que son enormes, los discos delanteros son de 330 Mm. de diámetro y utilizan pinzas de seis pistones delante y discos de 315 Mm. con pinzas de 4 pistones detrás. Las cubiertas tienen unas medidas no precisamente pequeñas, montando unas 245/40 delante y 315/40 detrás. Las llantas son realmente preciosas y su espectacular diseño se acompaña de la tecnología más alta de construcción, basada en el uso del magnesio y realzadas por su diámetro de 18 pulgadas. Los amortiguadores se han confiado a la carismática Öhlins y son regulables, este fabricante sueco que también es proveedor del equipo Newman-Haas de CART ha desarrollado estos elementos que poseen control electrónico de ajuste, para que el conductor pueda controlar la distancia al piso en el caso de manejo en ciudad, durante el acceso a rampas u otros inconvenientes de despeje con el piso.
Llegamos a la otra maravilla del Koenigsegg: el chasis. Este es un monocasco termoformado en fibra de carbono y resina
epóxica. Además del CC, anteriormente sólo el McLaren F1 y el Ferrari F50, los cuales ya no están en producción, poseían esta característica utilizada en Fórmula 1 y en la CART. La carrocería también esta fabricada con fibra de carbono y la rigidez torsional es altísima con 28.100 Nm/grado. El subchasis delantero es de acero y el techo también es de fibra de carbono y se puede extraer, conformando una carrocería del tipo “targa” o semi-descubierto. En este caso, el techo es guardado en el frontal, en un pequeño espacio debajo del capó. El chasis es completamente plano por debajo, para reducir la resistencia, y los túneles de efecto Venturi en la parte trasera del Koenigsegg lo pegan al piso a altas velocidades.
El interior es muy refinado, con detalles de piel, aluminio y fibra de carbono. Tanto los asientos, como el volante y los pedales son ajustables. El equipamiento es muy completo (con el precio que tiene más le vale), e incluye el ABS, control de tracción, airbag frontal, faros de xenón, cierre centralizado, alarma con inmovilizador, levanta vidrios eléctricos, navegador, cargador de discos compactos y dirección asistida. En opción quedan los cinturones de seguridad de seis puntos de anclaje, las estructuras de Kevlar para absorber la energía en posibles impactos, el acceso inalámbrico a Internet, la cámara de vista trasera y el teléfono satelital. Con todo esto, las prestaciones son un autentico escándalo, más dignas de un coche de ficción que de realidad. La aceleración de 0 a 100 Km. /h es de tan solo 3,2 segundos y la velocidad máxima es de 390 Km. /h. Es capaz de soportar fuerzas laterales en aceleraciones al máximo de 1,15 G y frena desde 100 hasta 0 Km. /h en 42 metros.
Este auto dispone del sistema KACS (Koenigsegg Advanced
Control System) que le permite al conductor ajustar sus preferencias de suspensión, temperatura interior, espejos, aerodinámica, y agarre al piso de acuerdo a su elección.
Con el precio y las prestaciones de semejante “monstruo”, la marca ofrece un curso gratuito de conducción del Koenigsegg, totalmente necesario si uno quiere sacar la quinta esencia del coche. El comprador también puede elegir los reglajes de la suspensión, tanto en altura como en dureza, la aerodinámica, el tipo de frenos y el reparto de frenada, siempre ayudado y recomendado por un especialista. Sin duda, estamos ante una auténtica obra de arte, con un valor superior a los 300.000 €. Si es caro o no, júzguenlo ustedes mismos. Siempre habrá gente para adquirir un coche tan sensacional como éste, para disfrutarlo al máximo sabiendo que lo más seguro es que es casi imposible que se cruce con otro igual. Esta exclusividad es un valor añadido al incalculable precio que puede alcanzar de aquí a unas décadas…ya que hasta puede ser una rentable inversión a largo plazo.
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Junio 2004
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