Articulos Recomendados de Autos - HONDA CIVIC TYPE R
por José Luis Rey
El Honda Civic puede ser considerado como un verdadero best seller del mercado mundial, ya que sus atractivas características lo han marcado como una base muy apetecible y altamente modificable. Basta para ello que comprobemos el increíble éxito alcanzado en Estados Unidos, donde se ha desarrollado toda una industria especifica, que si bien atiende las necesidades de potenciar a varias marcas y modelos, tiene a las variantes del Civic como su objetivo predilecto dentro del peleado segmento de los compactos deportivos importados.
Cuando se menciona a la marca Honda uno enseguida la puede asociar a las numerosas y sobresalientes victorias que ha obtenido, tanto en automovilismo como en motociclismo.
Estas historias en competición se remontan al uso de un complejo motor V12 de 1.500 cm3 de 1964, que lograra un sorprendente triunfo en el gran premio de México de 1965. Ya entrados los años ´60 el modelo S600 tanto en forma de coupe, como de convertible, marcarían el inicio de la comercialización de la marca en Europa, sorprendiendo a este mercado por la alta capacidad de giro de sus pequeños motores de cuatro cilindros.
En las siguientes décadas Honda se transformo de un creador de motos a un fabricante de autos, pero que a su vez mantenía sus ojos en el negocio de las dos ruedas. Claro esta que también esta expansión lo llevaría a producir desde cortadoras de césped a motores fuera de borda, en base a un diseño revolucionario de motor de cuatro tiempos.
Los autos que fortalecieron a esta compañía en aquellos
entonces serian el Civic y el Accord, ellos elevarían el estándar de cualidades de manejo de la época dentro de su tipo, atrayendo así a una buena parte del mercado joven de Estados Unidos.
Ahora el Civic se encuentra ya en su tercera generación y tiene finalmente una versión Type R, que es la nomenclatura usada por Honda para nombrar a sus productos más feroces. Este es un auto con carrocería tipo Hatchback, que recuerda a la vieja tradición de autos potentes de este segmento. Estos que ahora vuelven a estar de moda, de la mano de las nuevas versiones picantes de Ford, Peugeot, Alfa Romeo o Renault. La jugada más inteligente de la marca japonesa ha sido colocarlo a la venta con un precio menor a la mayoría de sus concurrentes, por lo que ha quedado muy bien posicionado a la hora de considerar su compra, esto al menos en Europa.
La expectativa que siembra el Type R es alta y sin dudas esta alimentada por la idea de que nos encontramos frente a una maquina hecha para ser conducida al límite, ello gracias a unas características que favorecen las performances. Incluso el aire acondicionado es optativo, ya que este perjudica tanto al peso total como al poder del motor y al momento de la compra el
futuro usuario tendrá que elegir entre sudar bastante para ganar en alguna carrera de aceleración o podrá mantenerse fresco desembolsando la suma necesaria.
Los únicos colores en los que podremos verlo, al menos de fabrica, son solo tres – el rojo Milán, Negro Blackhawk o el gris metálico satinado, en los tres casos con interior de tela negra.
El interior nos recibe con unas estupendas butacas, casi de carrera, que poseen el logo característico que identifica al modelo. Estas ayudan a crear la atmósfera correcta, que es acentuada por el diseño del volante e instrumentos coloreados con esferas blancas, insertos de aluminio en los paneles, algunos cromados y la insignia con fondo rojo, un detalle clásico de las versiones R. El detalle inusual lo aporta el comando de la caja manual de sexta que se eleva desde el medio del tablero, en una posición realmente extraña. El razonamiento detrás de este comando es que por ubicarlo de esta forma, la mano del conductor esta más cerca para accionarlo, en comparación con la posición habitual y la verdad es que a pesar de su aspecto poco convencional funciona muy bien.
Este selector de cambios contribuye a aumentar la excitación al volante pues las marchas entran y salen con rapidez y precisión, tiene un tacto plenamente deportivo que se acentúa por la posición alta de la palanca. En el Civic Type R podemos encontrar dos personalidades, la primera corresponde a un auto de tres puertas perfectamente dócil y tratable en el uso normal y la otra corresponde al prospecto divertido, en base a una increíble habilidad de un motor capaz de alcanzar 8000 RPM y que al realizar el cambio a la marcha siguiente no cae más allá de las 6000 RPM, punto en donde el soberbio motor I-VTEC recibe su segunda vida. La satisfacción que provee esta pieza de alta tecnología japonesa es muy alta, ya que las cifras que alcanza son una clara muestra de ello: la marca de 100 Km. /h es batida en 6.8 segundos con una velocidad final cercana a los 235 Km. /h.
Probablemente en un buen circuito nos daríamos cuenta de la real calidad estructural de un auto que no produce quejidos ni vibraciones del tablero o paneles internos. Eso a pesar del bajo perfil de las cubiertas Bridgestone Potenza de 205/40, montadas en llantas de “17, estas no solo se ven bien, si no que tienen buena parte de la responsabilidad a la hora de generar las altas dosis de adherencia de las que es capaz esta versión, lo que permite “castigarlo” sin compasión.
Como con cualquier auto de calle, el límite de esta adherencia se alcanza francamente rápido, el tema es que este se comporta en forma confidente en todo momento. Inevitablemente en un “Hatch” de tracción delantera y alta potencia como este, la tracción y la capacidad del chasis de absorber el poder sin sacar la nariz son las limitantes lógicas ante las que este modelo debe hacer frente. Esto se acentúa si consideramos la significativa entrega de potencia de este motor 2.0 sin turbo, ya que su rendimiento es de 197 CV a 7400 RPM, con145 Lbs. /ft de torque, a nada menos que 5900 RPM.
En cuanto al poder de frenado podemos indicar que tal vez sea uno de los mejores de su categoría, ya que su tacto y poder han sido elogiados por diversos periodistas y pilotos, según los cuales es difícil alcanzar este mismo grado de satisfacción con otro auto de calle. Si con la emoción nos pasamos en cualquier circunstancia, los frenos destacan por su mordiente. Discos autoventilados de 300 milímetros en el tren delantero y macizos atrás de 260 Mm., con la ayuda del ABS y el repartidos electrónico de frenada (EDB) se encargan de conseguir unas cortas distancias de frenada sin fatigarse, a pesar del uso intenso al que le estamos sometiendo.
La primera maniobra antes de que uno pueda ponerse en marcha es ciertamente complicada. Hemos de acoplarnos a sus asientos tipo bacquet, que si bien son casi de carrera, no son ideales por su posición adelantada con respecto al pilar donde se sitúa el cinturón de seguridad, ello en parte debido a la longitud de las puertas. Esto obliga al conductor a estirarse a
fondo para tirar de él, pero una vez abrochado, ya puede asir a la pequeña palanca de aluminio que pone a su disposición seis marchas.
Las suspensiones son duras y se han rebajado 15 milímetros pero no resultan incómodas para el uso de calle. Gracias a la distribución variable los consumos no se resienten demasiado y la conducción se hace cómoda a bajo y medio régimen. La única contra a la hora de realizar maniobras es el reducido diámetro de giro que posee la dirección.
Los desarrollos son cortos ya que antes de alcanzar 130 vamos en sexta, con un empuje y aplomo que da seguridad para ver sin preocupación cómo rebasa los 200 Km. /h sin apenas despeinarse.
La carrocería más rígida le dota de una estabilidad mayor respecto al Civic normal de 3p. Esto se ha conseguido mediante dos modificaciones; Honda anuncia un 17 % más de rigidez en la parte delantera y un 23% en la trasera. Todo ello gracias a una barra transversal situada tras el motor y un arco de refuerzo colocado entre las ruedas traseras. Por sus características el paso por curva es veloz y seguro, los desplazamientos de la carrocería son muy nobles y nos permite corregir con suma facilidad. El guiado es muy preciso, gracias en parte a la dirección asistida muy rápida, que comunica de forma fiel todo lo que sucede bajo nuestros pies. El ancho de vías (1.469/1.472 Mm.) y el vistoso calzado de perfil bajo (205/45 - 17), también contribuyen a la sensación de control total en cada giro.
Entre las plazas delanteras hay un hueco portaobjetos con dos niveles y tapa, de gran utilidad, que no está presente en las versiones inferiores. En éstas el suelo es completamente plano para poder pasar sin dificultad de una plaza a otra.
Pero es mucho más funcional lo adoptado por el Type R. Por lo demás tan sólo los relojes de fondo blanco y la palanca de aluminio diferencian al hermano deportivo.
En cuanto a los materiales utilizados, la calidad no es el distintivo. El tacto no es bueno en algunas zonas donde "suena a hueco". Detalles como no disponer de agarradera para el pasajero convierten el interior del Type R en exclusivo pero austero, sobre todo para los que viajan en los lugares traseros. La capacidad de la valija provee 315 litros, un término medio en su categoría, pero está diseñado de tal forma que permite un óptimo aprovechamiento del espacio.
Exteriormente las líneas son escrupulosamente dinámicas por la incorporación de bajos más marcados, tomas de aires sobredimensionadas y un prominente alerón trasero que quizás constituye el aditamento más exagerado, dentro de un sobrio conjunto. El doble escape remata su aspecto y miremos por donde miremos el logotipo "Type R" cautiva nuestra atención. Indiscutiblemente no posee tanto atractivo como otras versiones anteriores, al menos a simple vista, pero es cuestión de acostumbrarnos a esta nueva tendencia de crear estilos que mezclan las líneas de un mono-volumen y las de un auto deportivo moderno, de lo que no queda duda es que lo vamos a ver preparado hasta los dientes…
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