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Honda Civic puede ser considerado como un verdadero best seller del
mercado mundial, ya que sus atractivas características lo han
marcado como una base muy apetecible y altamente modificable. Basta
para ello que comprobemos el increíble éxito alcanzado
en Estados Unidos, donde se ha desarrollado toda una industria especifica,
que si bien atiende las necesidades de potenciar a varias marcas y
modelos, tiene a las variantes del Civic como su objetivo predilecto
dentro del peleado segmento de los compactos deportivos importados. |
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Cuando
se menciona a la marca Honda uno enseguida la puede asociar
a las numerosas y sobresalientes victorias que ha obtenido,
tanto en automovilismo como en motociclismo.
Estas historias en competición se remontan al uso de
un complejo motor V12 de 1.500 cm3 de 1964, que lograra un sorprendente
triunfo en el gran premio de México de 1965. Ya entrados
los años ´60 el modelo S600 tanto en forma de coupe,
como de convertible, marcarían el inicio de la comercialización
de la marca en Europa, sorprendiendo a este mercado por la alta
capacidad de giro de sus pequeños motores de cuatro cilindros.
En las siguientes décadas Honda se transformo de un creador
de motos a un fabricante de autos, pero que a su vez mantenía
sus ojos en el negocio de las dos ruedas. Claro esta que también
esta expansión lo llevaría a producir desde cortadoras
de césped a motores fuera de borda, en base a un diseño
revolucionario de motor de cuatro tiempos.
Los autos que fortalecieron a esta compañía en
aquellos |
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serian el Civic y el Accord, ellos elevarían el estándar
de cualidades de manejo de la época dentro de su tipo,
atrayendo así a una buena parte del mercado joven de
Estados Unidos. |
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Ahora
el Civic se encuentra ya en su tercera generación y tiene
finalmente una versión Type R, que es la nomenclatura
usada por Honda para nombrar a sus productos más feroces.
Este es un auto con carrocería tipo Hatchback, que recuerda
a la vieja tradición de autos potentes de este segmento.
Estos que ahora vuelven a estar de moda, de la mano de las nuevas
versiones picantes de Ford, Peugeot, Alfa Romeo o Renault. La
jugada más inteligente de la marca japonesa ha sido colocarlo
a la venta con un precio menor a la mayoría de sus concurrentes,
por lo que ha quedado muy bien posicionado a la hora de considerar
su compra, esto al menos en Europa.
La expectativa que siembra el Type R es alta y sin dudas esta
alimentada por la idea de que nos encontramos frente a una maquina
hecha para ser conducida al límite, ello gracias a unas
características que favorecen las performances. Incluso
el aire acondicionado es optativo, ya que este perjudica tanto
al peso total como al poder del motor y al momento de la compra
el |
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futuro
usuario tendrá que elegir entre sudar bastante para ganar
en alguna carrera de aceleración o podrá mantenerse
fresco desembolsando la suma necesaria.
Los únicos colores en los que podremos verlo, al menos
de fabrica, son solo tres – el rojo Milán, Negro
Blackhawk o el gris metálico satinado, en los tres casos
con interior de tela negra. |
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El
interior nos recibe con unas estupendas butacas, casi de carrera,
que poseen el logo característico que identifica al modelo.
Estas ayudan a crear la atmósfera correcta, que es acentuada
por el diseño del volante e instrumentos coloreados con
esferas blancas, insertos de aluminio en los paneles, algunos
cromados y la insignia con fondo rojo, un detalle clásico
de las versiones R. El detalle inusual lo aporta el comando
de la caja manual de sexta que se eleva desde el medio del tablero,
en una posición realmente extraña. El razonamiento
detrás de este comando es que por ubicarlo de esta forma,
la mano del conductor esta más cerca para accionarlo,
en comparación con la posición habitual y la verdad
es que a pesar de su aspecto poco convencional funciona muy
bien.
Este selector de cambios contribuye a aumentar la excitación
al volante pues las marchas entran y salen con rapidez y precisión,
tiene un tacto plenamente deportivo que se acentúa por
la posición alta de la palanca. En el Civic Type R podemos
encontrar dos personalidades, la primera corresponde a un auto
de tres puertas perfectamente dócil y tratable en el
uso normal y la otra corresponde al prospecto divertido, en
base a una increíble habilidad de un motor capaz de alcanzar
8000 RPM y que al realizar el cambio a la marcha siguiente no
cae más allá de las 6000 RPM, punto en donde el
soberbio motor I-VTEC recibe su segunda vida. La satisfacción
que provee esta pieza de alta tecnología japonesa es
muy alta, ya que las cifras que alcanza son una clara muestra
de ello: la marca de 100 Km. /h es batida en 6.8 segundos con
una velocidad final cercana a los 235 Km. /h. |
Probablemente
en un buen circuito nos daríamos cuenta de la real calidad
estructural de un auto que no produce quejidos ni vibraciones
del tablero o paneles internos. Eso a pesar del bajo perfil
de las cubiertas Bridgestone Potenza de 205/40, montadas en
llantas de “17, estas no solo se ven bien, si no que tienen
buena parte de la responsabilidad a la hora de generar las altas
dosis de adherencia de las que es capaz esta versión,
lo que permite “castigarlo” sin compasión.
Como con cualquier auto de calle, el límite de esta adherencia
se alcanza francamente rápido, el tema es que este se
comporta en forma confidente en todo momento. Inevitablemente
en un “Hatch” de tracción delantera y alta
potencia como este, la tracción y la capacidad del chasis
de absorber el poder sin sacar la nariz son las limitantes lógicas
ante las que este modelo debe hacer frente. Esto se acentúa
si consideramos la significativa entrega de potencia de este
motor 2.0 sin turbo, ya que su rendimiento es de 197 CV a 7400
RPM, con145 Lbs. /ft de torque, a nada menos que 5900 RPM.
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En
cuanto al poder de frenado podemos indicar que tal vez sea uno
de los mejores de su categoría, ya que su tacto y poder
han sido elogiados por diversos periodistas y pilotos, según
los cuales es difícil alcanzar este mismo grado de satisfacción
con otro auto de calle. Si con la emoción nos pasamos
en cualquier circunstancia, los frenos destacan por su mordiente.
Discos autoventilados de 300 milímetros en el tren delantero
y macizos atrás de 260 Mm., con la ayuda del ABS y el
repartidos electrónico de frenada (EDB) se encargan de
conseguir unas cortas distancias de frenada sin fatigarse, a
pesar del uso intenso al que le estamos sometiendo.
La primera maniobra antes de que uno pueda ponerse en marcha
es ciertamente complicada. Hemos de acoplarnos a sus asientos
tipo bacquet, que si bien son casi de carrera, no son ideales
por su posición adelantada con respecto al pilar donde
se sitúa el cinturón de seguridad, ello en parte
debido a la longitud de las puertas. Esto obliga al conductor
a estirarse a |
fondo
para tirar de él, pero una vez abrochado, ya puede asir
a la pequeña palanca de aluminio que pone a su disposición
seis marchas.
Las suspensiones son duras y se han rebajado 15 milímetros
pero no resultan incómodas para el uso de calle. Gracias
a la distribución variable los consumos no se resienten
demasiado y la conducción se hace cómoda a bajo
y medio régimen. La única contra a la hora de
realizar maniobras es el reducido diámetro de giro que
posee la dirección.
Los desarrollos son cortos ya que antes de alcanzar 130 vamos
en sexta, con un empuje y aplomo que da seguridad para ver sin
preocupación cómo rebasa los 200 Km. /h sin apenas
despeinarse. |
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La
carrocería más rígida le dota de una estabilidad
mayor respecto al Civic normal de 3p. Esto se ha conseguido
mediante dos modificaciones; Honda anuncia un 17 % más
de rigidez en la parte delantera y un 23% en la trasera. Todo
ello gracias a una barra transversal situada tras el motor y
un arco de refuerzo colocado entre las ruedas traseras. Por
sus características el paso por curva es veloz y seguro,
los desplazamientos de la carrocería son muy nobles y
nos permite corregir con suma facilidad. El guiado es muy preciso,
gracias en parte a la dirección asistida muy rápida,
que comunica de forma fiel todo lo que sucede bajo nuestros
pies. El ancho de vías (1.469/1.472 Mm.) y el vistoso
calzado de perfil bajo (205/45 - 17), también contribuyen
a la sensación de control total en cada giro.
Entre las plazas delanteras hay un hueco portaobjetos con dos
niveles y tapa, de gran utilidad, que no está presente
en las versiones inferiores. En éstas el suelo es completamente
plano para poder pasar sin dificultad de una plaza a otra. |
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Pero
es mucho más funcional lo adoptado por el Type R. Por
lo demás tan sólo los relojes de fondo blanco
y la palanca de aluminio diferencian al hermano deportivo.
En cuanto a los materiales utilizados, la calidad no es el distintivo.
El tacto no es bueno en algunas zonas donde "suena a hueco".
Detalles como no disponer de agarradera para el pasajero convierten
el interior del Type R en exclusivo pero austero, sobre todo
para los que viajan en los lugares traseros. La capacidad de
la valija provee 315 litros, un término medio en su categoría,
pero está diseñado de tal forma que permite un
óptimo aprovechamiento del espacio.
Exteriormente las líneas son escrupulosamente dinámicas
por la incorporación de bajos más marcados, tomas
de aires sobredimensionadas y un prominente alerón trasero
que quizás constituye el aditamento más exagerado,
dentro de un sobrio conjunto. El doble escape remata su aspecto
y miremos por donde miremos el logotipo "Type R" cautiva
nuestra atención. Indiscutiblemente no posee tanto atractivo
como otras versiones anteriores, al menos a simple vista, pero
es cuestión de acostumbrarnos a esta nueva tendencia
de crear estilos que mezclan las líneas de un mono-volumen
y las de un auto deportivo moderno, de lo que no queda duda
es que lo vamos a ver preparado hasta los dientes… |
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